El secretario de Estado Marco Rubio responsabilizó directamente a la dictadura cubana por el colapso del sistema eléctrico nacional. Durante una conferencia en Colombia, el funcionario desestimó las excusas oficiales que atribuyen la grave crisis energética a factores externos. La cúpula de La Habana enfrenta denuncias por décadas de mala gestión administrativa e ineficiencia económica.
Rubio afirmó que el sistema estatista ahoga la iniciativa privada impidiendo el desarrollo económico individual de los ciudadanos. La interrupción del crudo subsidiado proveniente de Venezuela dejó al descubierto la fragilidad de un modelo totalmente dependiente. El esquema populista solo sirvió para enmascarar las severas fallas estructurales de la red energética insular.
El jefe de la diplomacia denunció la negligencia presupuestaria del régimen en el mantenimiento de las plantas generadoras. Las autoridades comunistas priorizaron la edificación de hoteles de lujo en lugar de modernizar las obsoletas termoeléctricas locales. La destrucción del sector independiente dejó a la población sin capacidad de respuesta frente a la emergencia social.
🇺🇸🇨🇺‼️ | Tras el encuentro con Abelardo de la Espriella, Marco Rubio fue consultado por Cuba y fue demoledor: "Ese régimen es un desastre. Cuba es una catástrofe humana porque no invirtieron en su propia infraestructura. Robaron todo el dinero para hacer hoteles y llenarse los… pic.twitter.com/HsLsF4N25i
— UHN Plus (@UHN_Plus) September 9, 2026
El gobierno estadounidense propuso canalizar cien millones de dólares en asistencia humanitaria directa para la población afectada. La distribución de los fondos se gestionará a través de la Iglesia católica y diversas organizaciones independientes. Este esquema descentralizado busca evitar que la cúpula gobernante interfiera o desvíe los recursos económicos.
Por su parte, la dictadura rechazó las acusaciones atribuyendo la escasez al embargo comercial impuesto por Estados Unidos. El canciller del régimen negó haber recibido la propuesta formal de asistencia económica para mitigar los apagones. La postura oficial insiste en culpar a las sanciones externas por el deterioro de los servicios básicos.
Las declaraciones de Washington reafirman la firmeza de la política exterior frente a los regímenes autoritarios de la región. La administración norteamericana mantiene el compromiso de respaldar al pueblo cubano en sus aspiraciones de libertad y prosperidad. La presión internacional resulta fundamental para exponer las responsabilidades de la cúpula comunista en la crisis.
La postura de Estados Unidos recalca que las libertades económicas son indispensables para superar el atraso estructural en la isla. La asistencia humanitaria continuará priorizando el bienestar de las familias vulnerables sin concesiones a la tiranía. La firmeza diplomática marcará el rumbo de las relaciones bilaterales en el continente.
(Con información de Infobae)