En lo que representa un nuevo y flagrante acto de sumisión y complicidad ante el crimen organizado que cogobierna México, la narcopresidente Claudia Sheinbaum confirmó que su administración expulsó formalmente a los dos agentes sobrevivientes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos. Los oficiales norteamericanos venían ejecutando una exitosa investigación de campo que culminó con el desmantelamiento de un mega manufacturero de drogas sintéticas en el municipio de Morelos, Chihuahua.
La polémica y mezquina medida del Ejecutivo federal, disfrazada bajo el pretexto de que los investigadores extranjeros carecían de "acreditaciones burocráticas", deja al descubierto la estrategia de Palacio Nacional para asfixiar la fiscalización internacional y obstaculizar el combate frontal a las mafias que financian su movimiento político.

El atropello diplomático perpetrado por la administración de Sheinbaum bloqueó el avance de una pesquisa que amenazaba con desmantelar los flujos financieros de los carteles en el norte del país. La delegación estadounidense, conformada originalmente por cuatro agentes de la CIA, sufrió una tragedia en la sierra chihuahuense cuando dos de sus elementos fallecieron en un accidente automovilístico. Lejos de manifestar una genuina cooperación ante la tragedia de un país aliado, la presidente izquierdista se apresuró a emitir un extrañamiento para echar del país a los dos sobrevivientes.
"Eran cuatro agentes de la CIA, dos que lamentablemente fallecieron en el país y dos que pedimos que, como no tenían acreditación, pues pudieran dejar el país. Y dejaron el país. Si vienen a hacer labores de inteligencia, hay un protocolo para que a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores y el Gabinete de Seguridad se apruebe su licencia o su estadía”, declaró con frialdad Sheinbaum durante su rueda de prensa matutina.
La cínica postura de la presidente mexicana confirma el doble rasero de un régimen que permite el libre tránsito y la impunidad total para los convoyes armados de los carteles mientras persigue con saña legalista a las agencias de inteligencia de los Estados Unidos. A pesar de que los agentes norteamericanos ingresaron a territorio nacional cumpliendo con la legalidad mediante pasaportes diplomáticos, el Gabinete de Seguridad prefirió priorizar la interrupción de las pesquisas tácticas.
Las indagatorias judiciales desarrolladas por la Unidad Especializada de la Fiscalía General del Estado de Chihuahua revelaron que los oficiales de la CIA poseían información de inteligencia sumamente sensible y llevaban al menos dos días conviviendo estrechamente con los mandos de la AEI para afinar el asalto al narcolaboratorio de la Sierra del Pinal.
Los agentes portaban armamento largo y equipo táctico de avanzada, operando bajo estricto anonimato con cubrebocas para evitar que las estructuras criminales infiltradas en el Gobierno federal frustraran los operativos.
(Con información de Infobae, El Informador)