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La NASA intenta salvar al telescopio Swift de caer a la Tierra con una nave privada

La nave privada LINK, lanzada el 3 de julio, intenta capturar el observatorio para elevar su órbita antes de que se destruya a finales de año. El proceso representa un desafío técnico, ya que el satélite de 500 millones de dólares carece de asas o puntos de agarre

La NASA intenta salvar al telescopio Swift de caer a la Tierra con una nave privada
Neil Gehrels Swift Observatory (NASA)

La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) ha puesto en marcha un operativo inédito para rescatar el telescopio espacial Swift, una herramienta clave valorada en 500 millones de dólares que ha estudiado los estallidos de rayos gamma desde el año 2004. Tras 22 años en el espacio y debido al rozamiento con la tenue capa atmosférica superior, el observatorio ha registrado un acelerado decaimiento orbital. Al carecer de un motor propio para corregir su trayectoria, los análisis de la agencia espacial estiman que el satélite sufrirá una reentrada incontrolada y su posterior destrucción a finales de este año si no se interviene a tiempo.

Para evitar la pérdida del instrumental, la NASA confió el proyecto a la empresa estadounidense Katalyst, firma que desarrolló en tan solo un año la nave robótica LINK. El dispositivo fue lanzado el pasado 3 de julio a bordo de un cohete Pegasus XL desde las Islas Marshall y actualmente se encuentra realizando maniobras de calibración en órbita. Equipado con tres brazos robóticos, el satélite comercial se aproxima progresivamente al Swift en una fase de pruebas para garantizar una interceptación segura en medio de las altas velocidades a las que se desplazan ambos aparatos.

El principal reto de la maniobra radica en la arquitectura del propio telescopio, el cual fue diseñado a principios de siglo sin considerar sistemas de acoplamiento o reparación en el espacio. Debido a la ausencia de asas, pestillos o puntos de anclaje externos, la nave LINK deberá realizar un acercamiento paulatino durante un mes para fotografiar la estructura del Swift y determinar las zonas óptimas de sujeción. De completarse con éxito la maniobra, se tratará de la primera vez que una nave robótica privada capture un satélite gubernamental no preparado previamente para su abordaje.

"Dado que la órbita del Swift está decayendo con rapidez, estamos en una carrera contra el tiempo. Sin embargo, intentar elevar la órbita resulta considerablemente más económico que reemplazar las capacidades científicas del telescopio con una nueva misión", explicó Shawn Domagal-Goldman, director interino de la División de Astrofísica de la NASA.
LINK, lanzada desde las Islas Marshall, a bordo de un cohete Pegasus XL, buscará capturar el telescopio Swift (EFE/Katalyst Space)

Una vez consumada la sujeción, la nave LINK iniciará un proceso gradual de empuje que se prolongará durante varios meses con el objetivo de devolver al Swift a su altitud operacional original. Una vez alcanzada la cota segura, la nave liberará el observatorio y el equipo técnico en tierra requerirá de un mes adicional para reactivar los instrumentos científicos. El éxito del procedimiento servirá de prueba piloto para evaluar el mantenimiento de otros observatorios en situación de degradación orbital, como el telescopio espacial Hubble.

La colaboración entre la NASA y el sector comercial privado en esta operación no solo busca preservar una de las herramientas de astrofísica más importantes del siglo XXI, sino también consolidar un nuevo modelo de servicios en órbita. De lograr la elevación del Swift, las agencias espaciales contarán con un precedente técnico validado para reparar, reabastecer y extender la vida útil de grandes infraestructuras satelitales sin necesidad de construir unidades de reemplazo.


(Con información de EFE)

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