Los líderes de la Unión Europea han urgido a Estados Unidos, Israel e Irán a frenar las hostilidades por su impacto crítico en la economía mundial. La alta representante Kaja Kallas confirmó diálogos directos con el gobierno iraní para hallar soluciones que detengan los ataques a infraestructuras energéticas en Catar y eviten una espiral de violencia incontrolable.
Emmanuel Macron propuso una "moratoria" inmediata en ataques contra civiles e instalaciones estratégicas, coincidiendo con festividades religiosas regionales. El mandatario francés reveló haber conversado con Donald Trump, quien también habría expresado la necesidad de cesar los bombardeos contra objetivos de gas y petróleo para calmar la tensión internacional.

El canciller alemán Friedrich Merz condicionó cualquier avance diplomático a que Irán renuncie a su programa nuclear y al terrorismo. Merz advirtió que el rápido incremento de los precios de la energía ya castiga severamente a la economía europea, exigiendo un cese al fuego para que Alemania pueda implicarse en la región.
Pedro Sánchez calificó la ofensiva de "guerra ilegal" y exigió a la UE defender el orden internacional frente a la "ley del más fuerte". Por su parte, Lituania alertó que este conflicto está eclipsando la guerra en Ucrania, permitiendo que Rusia avance territorialmente mientras la atención global se desplaza hacia el Golfo Pérsico.

Bélgica y Países Bajos reiteraron que no están dispuestos a participar en una misión militar para proteger buques en el estrecho de Ormuz. El primer ministro belga, Bart de Wever, aseguró que el objetivo común es que la guerra termine pronto sin que sus naciones resulten directamente implicadas en el despliegue.
Gitanas Nauseda, primer ministro lituano, destacó que Rusia no tiene intención de alcanzar pactos y solo busca ocupar el mayor territorio posible. Subrayó que la fase crítica de la invasión rusa requiere atención, lamentando que la crisis en Oriente Medio desvíe los esfuerzos necesarios para frenar el avance del Kremlin.