La sonda espacial Voyager 1, el objeto fabricado por el ser humano más distante de la Tierra, restableció la comunicación con la NASA tras permanecer 48 horas en silencio. El incidente ocurrió entre el 18 y el 19 de octubre, cuando la Red del Espacio Profundo no detectó señales de radio procedentes del dispositivo, ubicado a más de 24.000 millones de kilómetros de la superficie terrestre.
Los ingenieros del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) determinaron que la nave activó de forma autónoma su mecanismo de protección contra fallos. Este protocolo de seguridad desactivó el grupo de propulsores principales e inició el funcionamiento de un sistema de respaldo para reorientar la estructura espacial.
Retrasos en las señales y límites del espacio interestelar
La extrema distancia operativa implica que cualquier comando enviado desde el planeta tarda aproximadamente 24 horas en alcanzar la posición de la Voyager 1. Las autoridades espaciales explicaron que la confirmación de cualquier ajuste o respuesta requiere un periodo de espera de dos días completos, desafiando la supervisión del equipo técnico.
Se prevé que a mediados de noviembre la nave alcance la marca simbólica de un día luz de distancia con la Tierra. La sonda mantiene un desplazamiento constante a más de 61.000 kilómetros por hora mientras recopila datos científicos en el espacio interestelar, fuera del alcance de la heliosfera solar.
Estrategias de ahorro de energía para extender la misión
Para contrarrestar la pérdida anual de cuatro vatios provocada por la degradación del plutonio en sus generadores, la NASA ejecutó una compleja maniobra de reconfiguración eléctrica. Denominada como Big Bang, la operación permitió desactivar tres componentes de alto consumo y encender equipos auxiliares más eficientes dentro de la sonda espacial.
Esta intervención técnica garantizará el funcionamiento de los instrumentos científicos restantes al menos hasta finales de la década. La misión, lanzada originalmente en 1977, continúa ofreciendo mediciones pioneras sobre las condiciones físicas que prevalecen más allá de nuestro sistema solar.
(Con información de Reuters)