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Las alterantes de la circulación atmosférica intensifican el calor extremo y las sequías récord en Europa

Un estudio de la Universidad de Leipzig publicado en Nature Geoscience revela que el 55% de la tendencia hacia veranos más secos en el continente obedece al incremento de los sistemas de alta presión

Las alterantes de la circulación atmosférica intensifican el calor extremo y las sequías récord en Europa
REUTERS/ARCHIVO

Europa atraviesa un periodo inédito de sequías y temperaturas récord en la región. Las cifras oficiales de la Organización Meteorológica Mundial confirmaron que junio de 2026 fue el mes más caluroso registrado en Europa occidental. Países como Francia, España y Alemania sufrieron emergencias sanitarias a gran escala por el impacto de las olas de calor.

Una reciente investigación científica publicada en la revista Nature Geoscience profundizó en los factores detrás de las anomalías climáticas. El equipo liderado por el Dr. István Dunkl demostró una relación directa entre la pérdida de humedad del suelo y los regímenes de presión. Las mediciones determinaron que los cambios en la atmósfera explican la mayor parte de las sequías estivales desde 1980.

REUTERS/ARCHIVO

Los modelos climáticos avanzados revelaron que un 55% de la tendencia hacia veranos secos responde a la persistencia de los sistemas de alta presión. El fenómeno anticlónico favorece la ausencia de precipitaciones regulares y reduce significativamente la humedad ambiental. "Las variaciones en los regímenes de presión determinan la intensidad regional de la sequía en el continente", señalaron los investigadores.

El estudio analizó la dinámica atmosférica mediante la herramienta informática CESM2 para aislar las variables del entorno. La metodología permitió comparar la influencia térmica global con la frecuencia real de los patrones de viento. En regiones específicas de Europa occidental el factor de circulación explica hasta el 80% de la pérdida de agua en los suelos.

Las simulaciones identificaron una mayor presencia de altas presiones sobre la cuenca del Mediterráneo y el centro europeo. En contraste, se constató una reducción de las bajas presiones atlánticas que habitualmente aportan precipitaciones al norte del continente. Esta distribución física sostiene las condiciones propicias para incendios forestales y tensiones en el sector agrícola.

Los expertos advirtieron sobre la incertidumbre existente para predecir la evolución futura de los patrones de viento regionales. La interacción entre fenómenos térmicos dificulta la implementación de estrategias adaptativas para la gestión de recursos hídricos. La investigación enfatiza la necesidad de integrar variables dinámicas para evaluar los riesgos ambientales a largo plazo.

Los científicos de la Universidad de Leipzig anunciaron que desarrollarán nuevos proyectos para medir el riesgo de incendios y la pérdida de biodiversidad. Los resultados aportan una base técnica indispensable para el diseño de políticas públicas ante el contexto climático europeo. El seguimiento de las presiones resultará determinante para mitigar el impacto en los ecosistemas locales.


(Con información de Infobae)

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