La campaña de bombardeos lanzada por Rusia contra la infraestructura productiva de Ucrania profundizó el deterioro de la economía nacional tras dejar fuera de servicio la planta Kamet Steel. Ubicada en Kamianske, la siderúrgica aportaba más de una cuarta parte del acero ucraniano hasta el ataque balístico. La parálisis de la fábrica interrumpió insumos de construcción y envíos a Metinvest en Europa.
El impacto industrial se suma al encarecimiento del transporte y al bloqueo de rutas clave. El Banco Nacional de Ucrania anticipa una contracción del 0,4% en el PIB y elevó la previsión de inflación al 12,5% anual. La entidad atribuyó el escenario al alza de precios energéticos y a las interrupciones en la cadena de suministros.
Parálisis en el sector agroexportador y logístico
La paralización del acero arrastró al operador ferroviario Ukrzaliznytsia y a diversas industrias asociadas, amenazando con quiebras masivas en el sector. En paralelo, la agricultura enfrenta cuellos de botella para comercializar cosechas. La caída del tráfico mercante en el mar Negro obligó a desviar cargas hacia los puertos del río Danubio.
Las vías fluviales de Reni e Izmail resultan insuficientes para absorber el volumen habitual de exportación. La sequía redujo la capacidad de los buques, triplicando los costos de flete terrestre y marítimo. Esta crisis obliga a vender por debajo del costo o almacenar grano en silos a la espera de una recuperación comercial.
Presión sobre el presupuesto estatal y asistencia internacional
La crisis de liquidez compromete al Tesoro ucraniano en un contexto donde el 40% del PIB se destina a defensa nacional. La recaudación fiscal no cubre los gastos básicos y el Parlamento proyecta un déficit de 25.000 millones de dólares, agravado por el corte de ayuda directa de la administración de Donald Trump.
Ante esta brecha, la Unión Europea se consolidó como el principal sostén financiero del Gobierno de Kiev. De no cubrirse el déficit, las autoridades advierten sobre retrasos en salarios de médicos, docentes y pensiones. El gasto militar forzó además a postergar proyectos de reconstrucción para la temporada invernal.
(Con información de Associated Press)