Las milicias terroristas de los rebeldes hutíes perpetraron una letal serie de ataques con misiles balísticos y drones en las provincias de Hadramut y Marib. El brutal atentado contra las fuerzas regulares del Gobierno dejó un saldo de 38 militares muertos y casi una treintena de heridos. La acción busca desestabilizar las posiciones del Ejército legítimo respaldado por Arabia Saudita.
Los insurgentes al servicio del régimen de Teherán lanzaron al menos nueve misiles de alto poder contra campamentos e instalaciones militares gubernamentales. Uno de los proyectiles impactó directamente durante una formación de tropas en un cuartel de Marib, causando estragos entre los efectivos. La agresión demuestra la persistente amenaza de los grupos armados proiraníes en la región.
Portavoces de la milicia radical justificaron la embestida como un acto de represalia contra la presencia y el despliegue estratégico de la coalición defensiva saudí. Pese a que el grupo aún no emite un comunicado oficial, su mando militar anticipó que anunciarán una operación masiva. Las fuerzas de seguridad confirmaron severas pérdidas materiales en los frentes agredidos.

El ataque de las facciones extremistas constituye la violación más sangrienta de la estabilidad relativa lograda tras las negociaciones de paz promovidas por la ONU. Aunque el pacto de cese al fuego expiró formalmente, los rebeldes continuaron rearmándose con apoyo directo de Irán. La acción hostil reaviva la violencia armada en los territorios del este del país.
La escalada violenta coincide con constantes agresiones contra buques mercantes y objetivos navales en las aguas del mar Rojo. Semanas atrás, los extremistas mataron a más de una docena de soldados en enfrentamientos cerca de la ciudad portuaria de Hodeidah. Estas acciones evidencian el patrón de desestabilización impulsado por el régimen de Irán a través de sus delegados.
El conflicto civil se profundizó cuando los radicales hutíes tomaron el control de Saná mediante un golpe violento a finales de 2014. Desde entonces, el Gobierno legítimo combate la expansión extremista con el apoyo de las potencias aliadas de la región. Las milicias mantienen bajo sometimiento a la población del norte y noroeste yemení.

La recrudecida ofensiva de los rebeldes vuelve a situar a la nación en un escenario de conflicto abierto y de altísima peligrosidad. El accionar del terrorismo proiraní amenaza con desbaratar los esfuerzos de seguridad internacional en todo el Medio Oriente. Las fuerzas regulares anunciaron un despliegue de emergencia para repeler nuevas incursiones hostiles.
(Con información de AFP y Reuters)