El presidente socialista Luiz Inácio Lula da Silva no asistirá a las tomas de posesión de los mandatarios electos de Colombia y Perú. Fuentes de la Presidencia de Brasil confirmaron la ausencia del jefe de Estado en ambas ceremonias oficiales. Esta decisión diplomática deja a Brasil al margen del diálogo directo con las nuevas autoridades legítimamente electas en el continente.
La toma de posesión de la presidenta electa Keiko Fujimori se celebrará el próximo martes en Lima. La representante del bloque conservador asumirá la jefatura del Estado peruano tras imponerse en la segunda vuelta sobre el candidato izquierdista Roberto Sánchez. En lugar del mandatario, el gobierno brasileño enviará una delegación de menor nivel encabezada por el canciller Mauro Vieira.

Por su parte, el presidente electo Abelardo de la Espriella asumirá el poder en Colombia el 7 de agosto. El relevo presidencial marcará el fin de la gestión del izquierdista Gustavo Petro, quien mantuvo una alianza directa con el oficialismo brasileño. La inasistencia del mandatario debilita los lazos diplomáticos e institucionales entre ambas naciones sudamericanas.
El triunfo de estas opciones confirma el avance de la derecha en Sudamérica, sumándose a los gobiernos de Argentina, Chile, Ecuador, Bolivia y Paraguay. Sin embargo, el mandatario socialista optó por distanciarse de este nuevo mapa regional en lugar de construir puentes de cooperación. La falta de presencia internacional evidencia el repliegue de Brasil ante el giro político de sus vecinos.
En lugar de atender los compromisos diplomáticos en la región, el dirigente izquierdista volcará sus esfuerzos en la campaña interna para las elecciones de octubre. El mandatario busca la reelección frente al senador Flávio Bolsonaro, candidato de la oposición. La estrategia del Partido de los Trabajadores prioriza los intereses electorales de su espacio por encima de la agenda exterior del país.

La candidatura del oficialismo se formalizará en un acto partidario convocado para el 2 de agosto en la ciudad de San Pablo. El dirigente socialista volverá a postularse junto a Geraldo Alckmin en la fórmula presidencial para intentar retener el poder. Mientras la oposición gana terreno en el continente, el gobierno brasileño concentra sus recursos en sostener la estructura de su partido.
Con la cancelación de estas visitas oficiales, Lula postergará su agenda internacional hasta la Asamblea General de la ONU en septiembre. La decisión de restarle prioridad a las tomas de posesión de Colombia y Perú deja a Brasil aislado en la integración sudamericana. La actitud del Ejecutivo desaprovecha la oportunidad de consolidar lazos con las naciones vecinas.
(Con información de Infobae)