El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, cerró en Lisboa una gira oficial que incluyó paradas en Islandia y Grecia, con un mensaje centrado en la exigencia de que Europa incremente su gasto militar y asuma la responsabilidad de su propia defensa. El jefe de la diplomacia estadounidense enfatizó que la alianza atlántica requiere socios sólidos no solo en el ámbito defensivo y económico, sino también en la preservación de los valores culturales de la civilización occidental.
En el marco del sexto diálogo estratégico en Atenas, Rubio anunció acuerdos de intercambio de información en materia de narcotráfico y terrorismo, acompañados por la aprobación de ventas de material militar estadounidense a Grecia por USD 4.000 millones. Asimismo, durante su escala inicial en Reikiavik, el funcionario reafirmó el compromiso de seguridad de Washington con Islandia, país que carece de fuerzas armadas propias y depende del tratado bilateral suscrito en 1951.
Respecto a la guerra en Ucrania, el secretario de Estado calificó la coyuntura de "extremadamente peligrosa" y advirtió que el estancamiento del conflicto podría derivar en una escalada que involucre a países miembros de la OTAN mediante operaciones de sabotaje. Rubio sostuvo que no existe una solución exclusivamente militar para el enfrentamiento y reafirmó la disposición de la administración norteamericana para facilitar una salida negociada sin invertir recursos en procesos infructuosos.
Durante su encuentro con el ministro de Exteriores portugués, Paulo Rangel, el funcionario estadounidense instó a Portugal a adquirir los cazas F-35 para modernizar su flota militar hacia el año 2030. Además, lanzó una advertencia contra la dependencia económica de China, instando a los gobiernos europeos a proteger sectores estratégicos como las telecomunicaciones y la biotecnología frente a inversiones que puedan comprometer la seguridad nacional.
La visita a la capital portuguesa estuvo enmarcada por la controversia en torno al uso de la base aérea de Lajes, en las Azores, utilizada por las fuerzas estadounidenses en el contexto de las operaciones contra Irán. Ante la investigación iniciada por la Fiscalía portuguesa a raíz de denuncias de sectores de izquierda, Rubio defendió la validez de los protocolos bilaterales vigentes y desestimó los cuestionamientos de organizaciones como Amnistía Internacional, señalando que debían enfocar sus críticas en las violaciones del régimen iraní.
Por su parte, la representación diplomática de Portugal confirmó que el país ya alcanzó el compromiso de destinar el 2% del PIB a la defensa y que analiza la compra de equipamiento bajo un marco de fortalecimiento institucional. Con este cierre de gira, la administración de Estados Unidos ratifica su línea de presionar a los aliados europeos para que asuman mayores costos operativos y aceleren sus planes de reequipamiento militar.
(Con información de Reuters)