Un contingente compuesto por más de 25 efectivos del Cuerpo de Bomberos de Dublín y diversos organismos de socorro logró sofocar el incendio de matorrales y vegetación que afectó la zona de Glencullen, en las montañas del sur de la capital. La reactivación del fuego, que ya había sido sofocado parcialmente a finales de julio, obligó a desplegar un operativo especial durante la jornada del lunes antes de que las brigadas pudieran retirarse pasadas las doce de la noche.
El oficial de distrito del Cuerpo de Bomberos de Dublín, Darren O'Connor, confirmó a la emisora pública RTÉ que el incendio ha disminuido considerablemente y se encuentra bajo la observación preventiva de los propietarios de terrenos locales. Para controlar la emergencia, el cuerpo desplegó cuatro camiones bomba, un vehículo cisterna de gran capacidad y un jeeps especializado en incendios forestales con base en la estación de Dún Laoghaire, respaldados por personal técnico de Rathfarnham.
Durante la tarde del lunes, las condiciones meteorológicas complicaron las tareas de contención debido a un incremento en la velocidad del viento y un cambio abrupto en su dirección. Este fenómeno impulsó las llamas ladera arriba y provocó que el humo superara la cumbre de Three Rock Mountain para descender posteriormente sobre los suburbios del sur de Dublín, generando alerta entre los vecinos por el denso olor a quemado.

Las autoridades explicaron que este tipo de incendios en terrenos ricos en turba presentan una alta complejidad operativa, ya que el fuego suele mantenerse latente a nivel subterráneo durante días antes de emerger nuevamente a la superficie. Aunque de momento se desconoce el origen exacto de la chispa inicial, los peritos señalaron que la mayoría de estos siniestros suelen comenzar en puntos de origen cercanos a carreteras o senderos transitados.
El episodio se enmarca dentro de uno de los periodos estivales más exigentes para los servicios de emergencia de Irlanda en los últimos años. Las altas temperaturas y la falta prolongada de precipitaciones han desencadenado múltiples brotes de vegetación seca no solo en el condado de Dublín, sino también en la franja limítrofe con Wicklow y en otras regiones del país como el condado de Tipperary.
Por el momento, los bomberos apuestan a que el pronosticado cambio de tiempo y el aumento paulatino de la humedad ambiental contribuyan a ralentizar o eliminar definitivamente los focos restantes. No obstante, los equipos de protección civil reiteraron su llamado a la ciudadanía para extremar precauciones en zonas rurales y forestales ante el elevado riesgo de ignición vigente en el paisaje irlandés.
(Con información de The Journal)