Según los datos oficiales presentados este miércoles por el sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III, España computó un total de 1.029 muertes adicionales atribuibles a las altas temperaturas durante el pasado mes de junio. Esta cifra de sobremortalidad (que engloba tanto fallecimientos directos por golpes de calor como agravamientos de patologías cardiovasculares y respiratorias preexistentes) representa el índice más severo para un inicio de verano desde junio de 2015.
La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ratificó que junio de 2026 se consolidó formalmente como el segundo junio más caluroso de toda la serie histórica nacional desde que comenzaron las mediciones en 1961. Los registros climáticos revelaron que las temperaturas medias del periodo se situaron 3,2 grados Celsius por encima de los valores normales, quedando únicamente por detrás del récord absoluto impuesto en junio de 2025.
En el núcleo central del fenómeno, una asfixiante ola de calor de cinco días consecutivos provocó escenarios térmicos en múltiples regiones. Durante la jornada cumbre del 23 de junio, la temperatura media diaria en la España peninsular escaló hasta los 29,6 grados Celsius, mientras que la media de las máximas rozó los 38,2 grados Celsius. De acuerdo con las alertas del sistema "Meteosalud" del Ministerio de Sanidad, ese día un estimado de 35,7 millones de ciudadanos (equivalente al 73% de la población residente del país) sufrieron algún grado de exposición a riesgos biológicos por calor, enfrentando el 38% de ellos una amenaza catalogada como de nivel alto.

Los efectos del episodio anticiclónico se ensañaron de manera inusual con el norte de la geografía española, una franja tradicionalmente templada donde la persistencia y la fuerza del aire sahariano desarmaron las dinámicas habituales de la población. La red nacional de estaciones de la AEMET computó un total de 390 récords provisionales de temperatura a escala local a lo largo del mes. De este volumen, se desglosan 145 récords mensuales y 20 históricos de temperaturas máximas, acompañados por un preocupante comportamiento nocturno que dejó 180 marcas mensuales y 45 absolutas de temperaturas mínimas más elevadas, impidiendo la recuperación térmica de los hogares.
"Los datos demuestran que las olas de calor están apareciendo al comienzo del verano con una frecuencia significativamente mayor que en las décadas pasadas", puntualizó Rubén del Campo, portavoz oficial de la AEMET.
La distribución demográfica de la mortalidad refleja que las consecuencias letales se concentraron en la tercera edad, registrándose 1.022 decesos en personas mayores de 65 años y, de ese grupo, 720 correspondientes a ciudadanos de más de 85 años. A nivel territorial, la comunidad autónoma de Cataluña encabezó el índice de pérdidas humanas asociadas al clima extremo con un exceso de 218 defunciones.
(Con información de Reuters)