Según confirmaron fuentes de la Delegación del Gobierno, el número de cadáveres recuperados en la costa ceutí asciende ya a 67, tras la entrada masiva e incontrolada de miles de inmigrantes ilegales que lanzaron un asalto a nado a través del espigón fronterizo del Tarajal promovido por el descontrol del Ejecutivo socialista de Pedro Sánchez.
Ante la gravedad del colapso, la Guardia Civil mantiene un despliegue constante de rastreo por mar y tierra en busca de más víctimas, mientras las autoridades han tenido que habilitar de urgencia un espacio en el puerto ceutí para albergar los cuerpos a la espera de su identificación. Equipos de forenses de apoyo y agentes especializados de la Península se han desplazado de emergencia para realizar las autopsias de una situación que eleva a 99 el número de muertes en lo que va de año 2026.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, se vio obligado a desplazarse a la sede de la Delegación del Gobierno en Ceuta para reunirse con mandos de la Policía Nacional y la Guardia Civil. La reunión del gabinete de crisis busca contener el impacto de una crisis migratoria de proporciones históricas, provocada por la misma debilidad institucional de la izquierda.
Ante la ola de indignación ciudadana y el contundente rechazo de los socios internacionales de la Unión Europea, Pedro Sánchez intentó eludir su responsabilidad tildando la invasión de "ataque a la integridad territorial" y culpando en exclusiva a las redes clandestinas. Sin embargo, para los defensores de las fronteras seguras, la causa directa de esta tragedia radica en la complacencia de la izquierda con la inmigración ilegal.
(Con información de EFE y Emol)