El ministro de Información, Attaullah Tarar, anunció hoy miércoles una tregua de cinco días en la "Operación Ghazab-lil-Haq" tras la mediación de Arabia Saudí, Catar y Turquía. El cese de hostilidades busca frenar la escalada bélica en Afganistán coincidiendo con la festividad del Eid-ul-Fitr. Islamabad advirtió que la pausa es temporal y se reanudará si el grupo TTP lanza nuevos ataques transfronterizos.
Esta decisión llega apenas 48 horas después de que las autoridades talibanes denunciaran un bombardeo masivo contra un centro médico en Kabul. Según el Emirato Islámico, el ataque paquistaní dejó un saldo de 408 muertos y cientos de heridos entre pacientes vulnerables. El Ejército de Pakistán niega haber atacado civiles, asegurando que sus objetivos fueron exclusivamente bases terroristas precisas.

La masacre en la capital afgana provocó una oleada de condenas por parte de la ONU, la Unión Europea y diversas potencias regionales. La comunidad internacional teme que este conflicto desestabilice el sur de Asia en un momento de alta tensión en Oriente Próximo. Los mediadores árabes han intervenido de urgencia para evitar que la disputa fronteriza escale a una guerra total.
Los talibanes confirmaron la suspensión de sus operaciones defensivas, aunque el portavoz Zabihullah Mujahid avisó que protegerán su integridad territorial con valentía. Esta tregua es el segundo intento de desescalada en menos de un año tras el fracaso de las conversaciones previas. La pausa militar finalizará el próximo martes, dejando un margen estrecho para negociaciones diplomáticas.
El contingente paquistaní mantiene la alerta máxima en las zonas fronterizas para evitar incursiones de drones o comandos terrestres durante el periodo festivo. La desconfianza entre ambos bandos sigue siendo elevada, ya que Pakistán acusa a Kabul de dar refugio a terroristas. Por ahora, el flujo de ayuda humanitaria hacia las zonas afectadas dependerá del mantenimiento de este frágil alto el fuego.