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Pedro Sánchez y Fernando Grande-Marlaska son recibidos con abucheos y gritos de "dimisión" durante su visita a Ceuta

El líder izquierdista y su ministro del Interior afrontaron severas protestas por el manejo de la crisis migratoria. La comitiva oficial completó un breve paso por la zona entre cuestionamientos a las recetas del Ejecutivo

Pedro Sánchez y Fernando Grande-Marlaska son recibidos con abucheos y gritos de "dimisión" durante su visita a Ceuta
Sánchez, despedido de Ceuta con pitidos e insultos y con diputados de Vox jaleando a los manifestantes. (Europa Press) El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha sido despedido con insultos, gritos y pitidos de Ceuta, donde se ha desplazado este viernes para seguir sobre el terreno la crisis migratoria que vive la ciudad autónoma, y tras realizar una declaración institucional en solitario sin el presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, en una visita que ha durado apenas tres horas. ESPAÑA EUROPA CEUTA POLÍTICA Iván Zambrano - Europa Press

El presidente socialista, Pedro Sánchez, fue recibido con un masivo rechazo a su llegada a Ceuta junto al ministro Fernando Grande-Marlaska. Decenas de manifestantes se concentraron ante el Palacio de la Asamblea para protestar por la permisividad del Gobierno de izquierda ante el colapso fronterizo. La comitiva afrontó exigencias de dimisión mientras la población expresaba su indignación.

El desplazamiento del dirigente socialdemócrata y Marlaska comenzó con una breve inspección en el Tarajal antes de reunirse con las autoridades locales. La fugaz visita de tres horas evidenció la distancia de la administración respecto a la demanda de contención de los vecinos. El ambiente reflejó el descontento con la agenda del Gabinete central.

En su intervención, el líder izquierdista atribuyó la responsabilidad del cruce masivo a la actuación de las mafias, evitando asumir falencias en la política interior de su Gobierno. El mandatario anunció la permanencia de Marlaska en la zona para coordinar el dispositivo en un intento por matizar la inacción estatal. Las explicaciones no lograron calmar la indignación.

En las inmediaciones, los manifestantes tildaron de "traidor" al presidente y cuestionaron la falta de firmeza de Grande-Marlaska en sus fronteras. Representantes del partido Vox se sumaron a los reclamos vecinales que exigían un giro en la política migratoria. Las fuerzas de seguridad debieron blindar el perímetro para resguardar a los ministros.

El rechazo hacia el Ejecutivo de izquierda se intensificó durante la retirada de la comitiva, cuyos vehículos salieron entre ruidosos pitidos. La breve estancia del mandatario y del titular de Interior dejó expuesta la tensión provocada por el desbordamiento de las infraestructuras. La ciudadanía cuestionó la falta de respuestas contundentes.

REUTERS/ARCHIVO

La crisis en el borde sur mantiene un saldo trágico de decenas de fallecidos en el mar y miles de entradas irregulares que saturaron los servicios locales. El impacto del modelo migratorio promovido por el sector socialista continúa tensionando los recursos de la ciudad autónoma. Las autoridades regionales insisten en la necesidad de soluciones profundas.

El paso de la comitiva izquierdista ratificó el profundo descontento de la población con la gestión de Sánchez y Marlaska ante la emergencia. Las fuerzas de seguridad mantendrán el estado de alerta máxima en la frontera con Marruecos. Los ciudadanos siguen reclamando el restablecimiento del orden y la soberanía.


(Con información de Europa Press)

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