Las Fuerzas Aéreas de Rumanía derribaron este domingo un tercer vehículo aéreo no tripulado sobre su espacio aéreo en un lapso de solo 72 horas. La interceptación fue llevada a cabo por un caza F-16 en la zona de Sulina-Chilia, en el delta del Danubio y cerca de la frontera con Ucrania, según informó el presidente rumano, Nicușor Dan. Tras el incidente, el jefe de Estado dio instrucciones para convocar al embajador ruso en Bucarest con el fin de emitir una protesta formal.
El operativo del domingo se suma a una secuencia de acciones defensivas iniciada el viernes por la mañana, cuando un F-16 abatió el primer dispositivo. Tras los análisis periciales, la Fiscalía General de Rumanía concluyó que dicho dron correspondía al modelo Shahed, empleado habitualmente por las fuerzas armadas rusas en el conflicto armado en territorio ucraniano. Un segundo artefacto fue neutralizado el sábado en una zona despoblada cercana a la localidad de Sfântu Gheorghe.
Ante la reiteración de los incidentes en la frontera oriental de la OTAN, la presidencia rumana condenó las incursiones armadas y el riesgo que representan para la seguridad de la población civil. El mandatario calificó los hechos como violaciones inaceptables de la soberanía nacional, asegurando que las autoridades militares y diplomáticas del país están abordando la crisis en coordinación con los socios continentales y la alianza trasatlántica.

"Es intolerable que la Federación de Rusia siga violando el espacio aéreo de Rumanía. Estas acciones son inaceptables y las estamos tratando con la máxima seriedad, junto a nuestros aliados", declaró Dan.
La posición geográfica de Rumanía, en la orilla occidental del mar Negro y adyacente a los puertos fluviales ucranianos, la ha expuesto a un incremento constante de incidentes derivados de la guerra. En meses pasados, el impacto de un dron en un edificio residencial en Galați y la explosión de una nave no tripulada desviada en el puerto de Constanza ya habían alertado sobre el margen de peligro que el conflicto proyecta sobre los países colindantes.
Con la convocatoria del embajador ruso y el reforzamiento de los patrullajes aéreos en el flanco oriental, Bucarest busca frenar la escalada de violaciones a su territorio. La Comisión Europea y la comandancia de la OTAN mantienen en seguimiento la situación en el mar Negro para determinar los pasos a seguir en materia de defensa aérea colectiva.
(Con información de Euronews y la agencia Europa Press)