Las autoridades de Rumania ordenaron el despegue de emergencia de dos cazas Eurofighter Typhoon italianos desplegados en su territorio tras detectar una ofensiva nocturna con drones perpetrada por las fuerzas armadas de Rusia contra Ucrania. El radar militar localizó los aparatos no tripulados a escasos 12 kilómetros de la localidad de Valcove, en las proximidades de la región fronteriza rumana de Tulcea, activando los protocolos de defensa de la OTAN a las 00:10 horas.

Las aeronaves de combate mantuvieron una estricta vigilancia aérea en la zona limítrofe hasta las 01:44, concluyendo la operación militar sin que se registraran impactos directos de proyectiles o restos de metralla dentro del territorio soberano rumano.
La alerta temprana sobre la incursión fue remitida a la Inspección General de Situaciones de Emergencia, entidad gubernamental que procedió a notificar a la población de Tulcea mediante mensajes masivos de alerta telefónica a las 00:02 horas. Este nuevo incidente fronterizo ocurre en un escenario de extrema tensión internacional, apenas una semana después de que un dron aéreo ruso de tipo Geran-2 se estrellara contra un edificio residencial en la localidad de Galati, causando heridas de consideración a una madre y su hijo adolescente.
El gobierno de Bucarest ha denunciado ante los mandos aliados decenas de violaciones a su espacio aéreo soberano desde que comenzó la invasión militar de Moscú en el año 2022.

A la par de esta agresión aérea, el Ministerio de Defensa rumano atendió un grave incidente en el puerto de Constanza tras la explosión de un dron marino de origen ucraniano que se autodestruyó en las instalaciones portuarias. Las autoridades de Kyiv asumieron la propiedad del artefacto naval y explicaron de forma oficial que sus operadores perdieron el control absoluto de la unidad debido a las potentes interferencias electrónicas desplegadas por el ejército ruso en el área operativa del mar Negro.
El portavoz del Ministerio de Exteriores ucraniano, Georgii Tykhyi, puntualizó que se notificó de inmediato a la administración rumana para que se tomaran las medidas de evacuación civil necesarias.
La comandancia militar de Rumania confirmó que la armada de Ucrania notificó formalmente la pérdida de control de un total de cuatro drones navales en aguas del mar Negro debido al sabotaje radioeléctrico ruso. Además del aparato detonado en Constanza, un segundo dispositivo fue destruido bajo la supervisión directa de la Guardia Costera frente al litoral, mientras que las dos unidades restantes estallaron mar adentro. El presidente rumano, Nicusor Dan, catalogó el suceso como un incidente de seguridad de gran significancia y acusó directamente a las consecuencias de la guerra de agresión totalitaria lanzada por el Kremlin de poner en riesgo la estabilidad del continente europeo.
El jefe de gestión de emergencias, Raed Arafat, coordinó la evacuación de más de 1.000 personas en la zona costera y desplegó dos helicópteros militares para rastrear posibles amenazas adicionales. Los habitantes y los turistas que se encontraban en la región recibieron instrucciones estrictas de mantenerse alejados de las playas en un radio mínimo de un kilómetro. Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, coincidió en la gravedad del panorama y señaló que estos hechos demuestran el nocivo impacto regional de las operaciones del régimen ruso sobre los países limítrofes.
La representación diplomática de la embajada rusa en Bucarest rechazó de forma categórica las acusaciones, argumentando que los dispositivos pertenecían exclusivamente al inventario militar ucraniano y desvinculando a su país del incidente aduanero. No obstante, el mando central de la OTAN ratificó que sigue de cerca los acontecimientos en coordinación constante con el Ministerio de Defensa rumano para evaluar planes alternativos de contingencia.
Con información de Infobae)