El Servicio Federal de Seguridad (FSB) ruso emitió una orden de búsqueda y captura internacional contra el fundador y director ejecutivo de Telegram, Pavel Durov. Las autoridades de Moscú formalizaron cargos por presunta "colaboración con el terrorismo", atribuyendo a la plataforma la negativa a censurar canales, chats y herramientas de mensajería que, según el Kremlin, son utilizados por la inteligencia ucraniana para coordinar operaciones de sabotaje.
La ofensiva jurídica contra Durov, quien podría enfrentar una pena de cadena perpetua en Rusia, se enmarca en la intensificación del bloqueo cibernético implementado por el gobierno de Vladimir Putin desde la invasión a Ucrania. Con redes internacionales como Facebook, Instagram y X ya prohibidas en territorio ruso, el Kremlin busca liquidar la independencia de Telegram para sustituirla por plataformas estatales como "MAX", un sistema de mensajería diseñado sin cifrado de extremo a extremo que facilita el espionaje gubernamental y la entrega de datos de los usuarios.
🇷🇺🇺🇦‼️ | El Servicio Federal de Seguridad de Rusia acusó formalmente al creador de Telegram de “auxilio al terrorismo”, señalando que la plataforma facilitó la coordinación de ataques ucranianos en territorio ruso. Durov, residenciado en Dubái y alejado del país desde hace años,… pic.twitter.com/YAKwbkAkXh
— UHN Plus (@UHN_Plus) July 29, 2026
El argumento central del FSB sostiene que Telegram rehusó eliminar bots y chats de citas supuestamente empleados por servicios ucranianos para reclutar a jóvenes rusos en actos contra las fuerzas de seguridad e infraestructuras estratégicas. Sin embargo, analistas internacionales y el propio Durov afirman que el expediente penal es un pretexto fabricado para aplastar el derecho a la privacidad de los ciudadanos y eliminar la última gran ventana de información no controlada por la propaganda del Estado.
La decisión de criminalizar al empresario de origen ruso (quien también posee nacionalidades francesa y emiratí) no solo genera descontento en la población civil que recurre a redes privadas (VPN) para comunicarse, sino que ha provocado tensiones internas con blogueros militares y tropas rusas, quienes dependen de Telegram como canal operativo en el frente de batalla. La arremetida contra la plataforma confirma la determinación de Moscú de subordinar el espacio digital a los intereses del Kremlin, sin importar el costo para la libertad individual.
(Con información de Associated Press (AP) y La Nación).