En una de las noches más devastadoras desde el inicio de la invasión, las fuerzas de ocupación rusas lanzaron este domingo 24 de mayo un brutal ataque combinado de misiles y drones a gran escala contra Kiev. La agresión del Kremlin incluyó, por tercera vez en lo que va de guerra, el despliegue de su devastador misil balístico hipersónico Oreshnik.
🇺🇦🇷🇺‼️ | Rusia ejecutó uno de los ataques más grandes desde el inicio del conflicto con Ucrania: 50 misiles y 700 drones impactaron coordinadamente contra Kiev. pic.twitter.com/0d7wYsT5aq
— UHN Plus (@UHN_Plus) May 24, 2026
El bombardeo masivo, que según el presidente ucraniano Volodímir Zelenski tuvo como objetivo principal quebrar la resistencia de la capital, provocó la muerte de al menos dos civiles, dejó a 83 personas heridas y desató destructivos incendios que mantuvieron en vilo a los servicios de emergencia durante toda la madrugada.

La Fuerza Aérea de Ucrania detalló la magnitud de la ofensiva del invasor: un enjambre de 600 drones suicidas y 90 misiles de crucero y balísticos disparados simultáneamente desde plataformas terrestres, marítimas y aéreas.
Pese al heroico desempeño de los sistemas de defensa antiaérea ucranianos, que lograron neutralizar 549 drones y 55 misiles, la escasez crónica de interceptores occidentales impidió detener la totalidad de los vectores balísticos. El misil hipersónico Oreshnik, un arma de última generación diseñada por Moscú para burlar escudos convencionales, logró impactar en la localidad de Bila Tserkva, en la región de Kiev, demostrando la urgencia de reforzar el blindaje del espacio aéreo.
El impacto de las explosiones causó estragos en al menos 50 puntos distintos de la capital, afectando gravemente al distrito de Shevchenko, donde un proyectil destrozó un edificio residencial de cinco plantas y terminó con la vida de un ciudadano.
El alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, denunció además que las bombas dañaron una escuela que servía de refugio para la población civil, así como centros comerciales, almacenes y mercados populares que quedaron reducidos a cenizas. La violencia del ataque traspasó incluso las fronteras diplomáticas: el ministro de Asuntos Exteriores de Albania, Ferit Hoxha, denunció consternado que la residencia oficial de su embajador en Kiev fue alcanzada por los proyectiles, catalogando la incursión del Kremlin como una "grave y sistemática escalada".

Por su parte, el Ministerio de Defensa ruso justificó cínicamente el asalto masivo como una supuesta "represalia" por un ataque con drones ocurrido el viernes contra una residencia universitaria en el territorio ocupado de Lugansk, del cual Moscú culpa a Kiev y que elevó su cifra de víctimas a 21 fallecidos.
Ante el Consejo de Seguridad de la ONU, convocado de urgencia a petición de Rusia, el embajador ucraniano Andrii Melnyk desmanteló las acusaciones de crímenes de guerra vertidas por los diplomáticos del Kremlin, calificando sus intervenciones como un "puro espectáculo propagandístico" y ratificando que las operaciones de las fuerzas de defensa ucranianas van dirigidas exclusivamente contra la maquinaria de guerra rusa.
La brutal agresión contra Kiev provocó el repudio inmediato de la comunidad internacional y de los principales aliados europeos de Ucrania. El presidente francés Emmanuel Macron y el canciller alemán Friedrich Merz emitieron comunicados condenando el uso del arsenal hipersónico contra la población civil, mientras que Kaja Kallas, alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, anunció una reunión de emergencia de los jefes diplomáticos de los Estados miembros para coordinar un incremento drástico en la presión internacional y las sanciones contra la administración de Vladímir Putin.
(Con información de Associated Press)