Por segunda noche consecutiva, ciudadanos cubanos salieron a las calles en distintos barrios de La Habana y en otras regiones del país para protestar contra los apagones masivos y la profunda crisis económica provocada por la dictadura comunista.
Las manifestaciones se registraron en entre 10 y 15 municipios de la capital y sus alrededores, donde vecinos encendieron fogatas, golpearon cacerolas y corearon consignas como “¡Libertad!” y “¡Abajo el comunismo!”, según imágenes difundidas en redes sociales y reportes de activistas dentro de la isla.

Uno de los focos más visibles de protesta se produjo en Regla, al este de La Habana, donde los manifestantes bloquearon calles mientras exigían el fin del régimen. La noche anterior ya se habían registrado protestas en Jesús María, otro barrio de la capital, donde los gritos contra el gobierno se mezclaron con fuertes cacerolazos.
🇨🇺‼️ | URGENTE — Comienzan a reportarse protestas en varios barrios de La Habana mientras el país atraviesa apagones prolongados y escasez de agua y alimentos. Testimonios desde la isla indican que los cubanos han salido a las calles tras días sin servicios básicos. pic.twitter.com/WBY9uFsmds
— UHN Plus (@UHN_Plus) March 8, 2026
Las manifestaciones comenzaron de forma espontánea tras el colapso de la central termoeléctrica Antonio Guiteras, la mayor del país, ocurrido el pasado miércoles. La avería provocó una reacción en cadena que terminó desestabilizando el sistema eléctrico nacional.
Según datos de la estatal Unión Eléctrica, 10 de las 16 unidades termoeléctricas de Cuba están fuera de servicio, mientras que los motores de generación que funcionan con diésel y fueloil permanecen paralizados desde enero por falta de combustible.

El resultado ha sido uno de los peores apagones de la historia reciente del país. El viernes, más del 68% de la isla se quedó sin electricidad al mismo tiempo, la cifra más alta registrada hasta ahora. En varias provincias los cortes de luz superan las 20 horas diarias.
El impacto de la crisis energética se extiende a todos los sectores. Hospitales han reducido servicios y cancelado operaciones, las gasolineras permanecen desabastecidas, el transporte público prácticamente ha desaparecido y los mercados estatales cuentan con cada vez menos productos.
La crisis se produce en un contexto económico extremadamente frágil. En los últimos cinco años, Cuba ha perdido cerca del 15% de su producto interno bruto y alrededor del 20% de su población, reflejo del deterioro económico y del éxodo masivo de ciudadanos.
Desde Estados Unidos, el presidente Donald Trump se refirió a la situación en la isla y afirmó que el régimen comunista podría estar llegando a su etapa final.
“Cuba está en sus últimos momentos de vida tal como es ahora”, declaró el mandatario, señalando que su administración sigue de cerca la situación.
Trump también indicó que él y el secretario de Estado Marco Rubio mantienen conversaciones relacionadas con el futuro de la isla, aunque el gobierno cubano no ha confirmado oficialmente esos contactos.

Mientras tanto, en Washington, la congresista cubanoamericana María Elvira Salazar expresó su respaldo a los manifestantes y lanzó una advertencia directa al régimen.
“Ellos tienen derecho a salir a las calles y a decir lo que quieran”, afirmó, defendiendo las protestas ciudadanas frente a la represión.
El gobierno de La Habana anunció un plan de emergencia que incluye la instalación de 5.000 pequeños sistemas solares donados por China y el uso de combustible importado por empresas privadas, aunque analistas consideran que estas medidas son insuficientes frente al profundo déficit energético del país.