La Oficina Presidencial de Taiwán condenó este domingo las acciones del Gobierno de China, acusándolo de recurrir a "pretextos infundados" y "métodos burdos" para amenazar a los medios de comunicación internacionales e interferir de manera directa con la libertad de prensa. La reacción oficial de Taipéi se produjo luego de que el diario estadounidense The New York Times revelara que una de sus corresponsales en Pekín, Vivian Wang, fue expulsada del territorio continental.
Según la denuncia, la orden de salida obligatoria dictada por el régimen chino se fundamentó en el malestar de las autoridades por una entrevista que el medio le realizó al presidente de la isla, Lai Ching-te. De acuerdo con la información publicada por el rotativo neoyorquino, las autoridades de Pekín notificaron la expulsión a Vivian Wang el pasado mes de febrero.
Los funcionarios chinos justificaron la medida punitiva argumentando que se trataba de una respuesta directa a la intervención en vídeo que el mandatario taiwanés realizó en diciembre durante la cumbre DealBook en Nueva York. La dirección del periódico impugnó la sanción aclarando que la reportera ni siquiera participó en la organización o desarrollo de dicho evento, evidenciando que la represalia carecía de nexo directo con la labor de la corresponsal en el terreno.
Meses de presión y cobertura sobre temas sensibles en China
Fuentes internas citadas por The New York Times señalaron que la diplomacia y los servicios de control chinos "llevaban meses quejándose" de la cobertura periodística de Wang, quien ejercía como corresponsal residente en el país desde el año 2020.
Durante su estancia, la periodista se había centrado en reseñar las dinámicas de la vida cotidiana en China, abarcando temas de alta sensibilidad política para el Partido Comunista como los mecanismos de censura estatal, la gestión gubernamental ante la pandemia de la COVID-19 y los focos de disidencia civil.
La portavoz de la oficina presidencial de Taiwán, Karen Kuo, salió en defensa del derecho a la información y afirmó que es una práctica habitual y soberana que el presidente Lai conceda entrevistas para explicar la postura de su gobierno ante el mundo.
"El uso que hace China de estos métodos no solo no contribuye a mejorar su imagen internacional, sino que también pone de manifiesto que la China actual es, en efecto, una fuente de inestabilidad", fustigó la funcionaria en un comunicado oficial.
Kuo añadió que el Gobierno taiwanés observa con "suma preocupación" estos métodos coercitivos que atentan contra la seguridad física y profesional de los comunicadores de medios internacionales.

Respuesta recíproca de Washington y represión transnacional
La drástica expulsión de la periodista estadounidense generó repercusiones diplomáticas inmediatas de carácter recíproco. Según fuentes cercanas al caso, la Administración de Washington respondió a la agresión contra el diario neoyorquino retirando el visado de un periodista de origen chino perteneciente a la agencia de noticias estatal Xinhua, quien se encontraba destinado en territorio de los Estados Unidos.
Pese al conflicto de acreditaciones, tras semanas de complejas conversaciones bilaterales, a Wang se le permitió reingresar de forma temporal este mes con un visado especial de siete días para cubrir la visita oficial estadounidense a Pekín, aunque sin derecho a recuperar su estatus de corresponsal residente.
La vocera gubernamental Karen Kuo enfatizó de manera categórica que Taiwán "no guardará silencio ante la opresión" y prometió que la isla continuará presentando su postura a la comunidad internacional de una manera "firme, responsable y constante", trabajando junto a sus socios para proteger los valores democráticos y la paz.
Pekín considera a Taiwán como su propio territorio y califica al presidente Lai de "separatista", acusaciones que el líder rechaza al sostener que solo los ciudadanos de la isla pueden decidir su propio destino. Desde Taipéi han denunciado una intensificación de la "represión transnacional" por parte de China, la cual incluye la imposición de sanciones contra funcionarios y legisladores taiwaneses, a pesar de que las leyes chinas carecen de jurisdicción real sobre el territorio insular.

Antecedentes de la guerra de visados entre superpotencias
Este nuevo incidente se inserta en un historial de tensiones respecto al control de la información y la acreditación de corresponsales extranjeros entre Washington y Pekín. En el año 2020, las autoridades de la República Popular China ejecutaron la expulsión masiva de más de una docena de periodistas extranjeros pertenecientes a diversas organizaciones de medios de comunicación de los Estados Unidos, una acción que se dio en medio de una serie de medidas de represalia recíproca entre ambos gobiernos.
En aquella oportunidad, Washington también recortó sustancialmente la cantidad de periodistas chinos autorizados para operar en el país, limitando la presencia de los trabajadores de prensa a solo cuatro grandes conglomerados de medios estatales propiedad de Pekín.
Al cierre de las ediciones informativas dominicales, ni el Ministerio de Relaciones Exteriores de China ni el Departamento de Estado de los Estados Unidos emitieron declaraciones formales o respuestas inmediatas ante las solicitudes de comentarios sobre el caso. La periodista afectada, Vivian Wang, tampoco emitió pronunciamientos directos sobre su expulsión.
(Con información de Reuters y El Debate)