Durante una entrevista exclusiva con la cadena Fox News, Trump detalló que ha recibido reportes alarmantes sobre el apoyo militar chino a Teherán, específicamente en lo que respecta a lanzamisiles antiaéreos de hombro. Aunque el mandatario mostró cierta reserva sobre la precisión total de los datos iniciales, fue tajante en la consecuencia de confirmarse los hechos:
"Si sorprendemos a cualquier país, incluido China, proporcionando material militar a Irán, tendrán un arancel del 50%", destacó.
Esta medida no solo busca asfixiar la logística militar iraní, sino también imponer un costo económico insoportable a quienes decidan desafiar las advertencias de la Casa Blanca. La tensión se ha disparado tras informes de CNN y The New York Times que citan fuentes de inteligencia sobre el traslado de sistemas MANPAD (misiles antiaéreos portátiles) desde China hacia Irán a través de terceros países para evadir el rastreo estadounidense.
Los equipos señalados son especialmente eficaces contra aeronaves a baja altitud. La sospecha aumenta debido a que Teherán ha presumido de un "nuevo" sistema de defensa, lo que para muchos analistas es la prueba de una asistencia exterior que busca nivelar el campo de batalla frente a la superioridad aérea de la coalición liderada por Trump.

Más allá de la amenaza arancelaria, Trump ha propuesto una salida pragmática para que Pekín abandone sus vínculos con regímenes parias como el de Irán o Venezuela. El presidente ofreció el crudo estadounidense (actualmente en niveles de sobreproducción) como un sustituto más barato y confiable para la demanda energética china.
"China puede enviarnos sus barcos... Probablemente se lo venderíamos incluso por menos dinero", apuntó el mandatario.
Pese al tono beligerante en materia comercial, Trump insistió en que mantiene una relación "muy buena" y fluida con el presidente chino, Xi Jinping. Definió su estrategia como "dura, pero justa", recordando que las protecciones impuestas a la industria automotriz china han evitado que Estados Unidos sufra la decadencia industrial que, a su juicio, está destruyendo a Europa. Según Trump, permitir la entrada masiva de productos chinos sin aranceles es entregar el negocio de marcas tradicionales como Mercedes o BMW, un error que su Administración no está dispuesta a repetir.
Por su parte, la embajada de China en Washington ha negado tajantemente las acusaciones, calificándolas de información falsa. Sin embargo, la desconfianza en Washington es total tras décadas de triangulación de armamento. El uso de terceros países para el envío de tecnología militar es una táctica conocida que la administración Trump pretende neutralizar mediante la vigilancia satelital y la presión económica directa.