El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva el viernes 9 de enero de 2026 que protege los ingresos generados por la venta de petróleo venezolano depositados en cuentas controladas por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. La medida busca impedir que estos fondos sean embargados o confiscados por acreedores, garantizando que permanezcan disponibles para los fines de estabilidad económica y política en Venezuela.
La Casa Blanca justificó la decisión declarando una emergencia nacional y argumentando que cualquier incautación judicial de estos recursos “podría socavar los esfuerzos críticos de Estados Unidos para asegurar la estabilidad económica y política en Venezuela”. El decreto reconoce expresamente que los ingresos petroleros son propiedad soberana del Estado venezolano y deben ser preservados para apoyar la transición política en curso.
🇺🇸🇻🇪‼️ | ÚLTIMA HORA — Donald Trump firmó una orden ejecutiva para proteger los ingresos petroleros venezolanos depositados en cuentas de EE.UU., evitando que sean embargados o desviados de manera que “socaven los esfuerzos críticos de Estados Unidos para garantizar la… pic.twitter.com/o9JVFI8AXB
— UHN Plus (@UHN_Plus) January 10, 2026
La firma de esta orden se produjo en el marco de una reunión en la Casa Blanca con altos ejecutivos de las principales compañías petroleras internacionales, incluyendo Chevron, ExxonMobil, ConocoPhillips, Repsol y Shell, entre otras. Durante el encuentro, Trump incentivó a estas empresas a invertir hasta 100.000 millones de dólares en la reconstrucción y modernización de la industria petrolera venezolana, deteriorada tras años de subinversión, sanciones y mala gestión.
El presidente estadounidense fue enfático al señalar que Washington supervisará directamente el proceso de selección de compañías autorizadas para operar en Venezuela y que las negociaciones se realizarán exclusivamente con el gobierno de Estados Unidos, no con autoridades venezolanas. “Ustedes están negociando con nosotros directamente, no están negociando con Venezuela en absoluto”, afirmó Trump a los representantes empresariales, prometiendo seguridad jurídica total y protección gubernamental para las inversiones.
La medida llega en un momento clave tras la captura del exdictador Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores por fuerzas estadounidenses en Caracas el pasado 3 de enero, en una operación que dejó agentes de seguridad venezolanos y cubanos fallecidos. Desde entonces, el gobierno interino encabezado por la presidenta Delcy Rodríguez ha mostrado cooperación con Washington, lo que ha permitido avances en la gestión del petróleo y en la coordinación para una transición política.
Trump elogió la actitud del gobierno interino, calificándola como “muy inteligente” y destacando que la colaboración bilateral ha evitado un escenario de mayor confrontación. En declaraciones posteriores a Fox News, el mandatario subrayó que las gestiones conjuntas están avanzando positivamente y que la protección de los fondos petroleros es esencial para sostener el proceso de estabilización.
Sin embargo, la orden ejecutiva no resuelve los reclamos pendientes de varias multinacionales. ExxonMobil y ConocoPhillips, que abandonaron Venezuela en 2007 tras la nacionalización de sus activos por Hugo Chávez, mantienen demandas por miles de millones de dólares contra el Estado venezolano. El director ejecutivo de ExxonMobil, Darren Woods, advirtió que el contexto actual sigue siendo “no invertible” sin reformas profundas en el marco legal y garantías duraderas para la inversión extranjera.
Actualmente, Chevron es la única compañía estadounidense autorizada para operar en Venezuela bajo una licencia especial, en un país que posee cerca de una quinta parte de las reservas mundiales de petróleo, pero cuya producción se ha reducido drásticamente en los últimos años.
Esta orden ejecutiva representa un paso estratégico para consolidar la influencia estadounidense en el sector energético venezolano, proteger los recursos disponibles para la reconstrucción y evitar que acreedores externos interfieran en el delicado proceso de transición política. Al mismo tiempo, refuerza el mensaje de que Washington seguirá controlando de cerca el flujo de ingresos petroleros como herramienta para garantizar estabilidad en la región.
