El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dejado claro a su equipo de seguridad nacional que solo respaldaría una operación militar contra Irán si esta genera un impacto rápido, concluyente y definitivo contra el régimen teocrático, sin derivar en un conflicto prolongado ni en una escalada sostenida sin resultados inmediatos.
Según múltiples fuentes consultadas por NBC News —incluyendo un alto funcionario estadounidense, dos personas familiarizadas con las discusiones internas y una fuente cercana a la Casa Blanca—, Trump transmitió explícitamente a sus asesores: “Si hace algo, quiere que sea definitivo”.

Esta posición se ha mantenido firme durante las intensas deliberaciones de los últimos días, en medio de la grave crisis interna que sacude Irán tras dos semanas de protestas masivas y una represión que ya ha dejado cerca de 2.000 muertos, según la primera admisión oficial del régimen.
Sin garantías de un colapso rápido
Los asesores de seguridad nacional no han podido ofrecerle a Trump la certeza de que un ataque militar —incluso uno limitado— provocaría el colapso inmediato del régimen del ayatolá Alí Khamenei. Persiste la preocupación por la capacidad de Estados Unidos para proteger a sus fuerzas y activos en la región frente a una respuesta iraní que se espera agresiva y asimétrica.

Las fuentes indican que Washington podría no contar con todos los recursos necesarios desplegados actualmente para enfrentar una represalia de gran escala, lo que abre la puerta a una ofensiva inicial más contenida, con posibilidad de escalada posterior si el presidente decide avanzar.
Hasta la tarde del miércoles 14 de enero de 2026, no existía una decisión final sobre una acción militar. El escenario, según las mismas fuentes, sigue evolucionando con rapidez.
Mensajes públicos y señales contradictorias
Durante una visita a Detroit el martes, Trump se dirigió directamente a los manifestantes iraníes: “la ayuda está en camino” y describió la situación en Irán como “frágil”. En la Oficina Oval el miércoles por la tarde, el presidente afirmó haber recibido información —de “fuentes muy importantes del otro lado”— según la cual el régimen habría detenido los asesinatos de manifestantes y suspendido planes de ejecución. “Espero que sea cierto. ¿Quién sabe?”, declaró, añadiendo que observará el desarrollo de los acontecimientos.
Sin embargo, Trump no descartó la opción militar. Cuando se le preguntó si los reportes positivos eliminaban la posibilidad de una intervención, respondió: “Vamos a observar y ver cuál es el proceso”.
🇺🇸🇮🇷🇪🇺🇮🇱‼️ | ÚLTIMA HORA — Un ataque de Estados Unidos contra Irán podría ocurrir en las próximas 24 horas, advirtieron dos funcionarios europeos a Reuters. Adicionalmente, un funcionario israelí habría comentado al medio internacional que Trump ya tomó la decisión de intervenir. pic.twitter.com/WIGE1Gju5F
— UHN Plus (@UHN_Plus) January 14, 2026
Un funcionario de la Casa Blanca reforzó esta postura al afirmar: “Todas las opciones están a disposición del presidente Trump para abordar la situación en Irán”, y recordó que las operaciones exitosas en Venezuela y los ataques contra instalaciones iraníes en 2025 demuestran que “Trump dice lo que dice”.
Preparativos militares y preocupación por represalias
El Departamento de Defensa ha presentado y refinado varias opciones militares en los últimos días, ajustándolas a los objetivos planteados por Trump y a los posibles escenarios de respuesta iraní.
Entre las mayores preocupaciones figura la posibilidad de que un régimen debilitado por las protestas internas actúe de forma más impredecible y peligrosa al contraatacar contra fuerzas estadounidenses en la región, bases aliadas o incluso contra Israel.
El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) mantiene capacidades para ataques selectivos o limitados, aunque no se han desplegado fuerzas ni activos adicionales a gran escala, como ocurrió antes de la Operación Martillo de Medianoche en 2025 contra instalaciones nucleares iraníes.
El miércoles, cientos de tropas estadounidenses comenzaron a evacuar la base aérea Al Udeid en Qatar —la mayor instalación militar de EE.UU. en Medio Oriente— hacia lugares considerados más seguros, como medida preventiva ante una posible respuesta iraní. Otras precauciones incluyen el refuerzo de la seguridad de tropas, civiles y familiares en la zona.
