El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, confirmó que las incursiones destruyeron dos grandes complejos de almacenamiento en las regiones de Moscú y Tambov. Según el mandatario, estas instalaciones eran utilizadas por el ejército invasor para evadir sanciones internacionales y acopiar componentes electrónicos clave para la navegación y producción de sus propias flotas de drones de ataque.
La ofensiva de largo alcance provocó consecuencias trágicas en la localidad de Kotovsk, situada en la región occidental de Tambov, a unos 500 kilómetros de la capital rusa. El gobernador regional, Evgueni Pervishov, informó que drones ucranianos impactaron directamente contra un mega centro de distribución operado por la firma de comercio electrónico Wildberries, de la milmillonaria Tatyana Kim. El bombardeo se cobró la vida de siete empleados del turno nocturno y provocó heridas de diversa gravedad a otros 24 trabajadores.
El alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, reportó a su vez, que más de 370 drones se dirigieron hacia el espacio aéreo metropolitano, de los cuales 64 fueron destruidos en los accesos inmediatos a la ciudad. En relación al ataque, un segundo almacén de la cadena Wildberries fue alcanzado en la ciudad de Elektrostal, dejando un saldo de 24 heridos. Asimismo, las autoridades de la provincia de Moscú confirmaron un incendio en un depósito de petróleo en Noginsk,.
"El agresor utilizaba estos centros logísticos para suministrar componentes sancionados destinados a la producción de drones y equipos de navegación", afirmó Zelenski.

La intensificación de esta estrategia de desgaste por parte de Kiev busca asfixiar directamente las líneas de suministro industrial y energético que sostienen la maquinaria de guerra del Kremlin. Los ataques con vehículos no tripulados contra refinerías y terminales de almacenamiento de crudo en los últimos meses han comenzado a generar una severa crisis de desabastecimiento de carburantes en amplias provincias rusas y zonas ocupadas.
Como contraparte, el Ministerio de Defensa ruso justificó sus continuos bombardeos de represalia sobre el territorio ucraniano, concentrando sus misiles en las terminales de clasificación de la empresa privada de mensajería Nova Poshta, bajo el argumento de que dichas naves comerciales albergan talleres clandestinos de ensamblaje militar.
(Con información de Euronews y DW)