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Un brutal ataque de grupos armados sudaneses deja al menos 17 muertos en Chad

Asaltantes en motocicletas irrumpieron de madrugada en un campamento de pastores en la provincia de Wadi Fira; la gendarmería local admitió haber llegado tarde para evitar la matanza de civiles

Un brutal ataque de grupos armados sudaneses deja al menos 17 muertos en Chad
Sudán (Europa Press)

La incursión armada, ejecutada en la madrugada de este domingo en la remota aldea de Zeribé (situada en la provincia de Wadi Fira), dejó un saldo de al menos 17 personas muertas. El incidente reconfirma la extrema fragilidad de la frontera común y el constante desbordamiento de la inseguridad en una de las regiones más inestables del continente africano.

Según reportaron autoridades locales y agencias de noticias, el asalto comenzó mientras la población civil se encontraba durmiendo. Varios hombres equipados con fusiles de asalto irrumpieron a gran velocidad a bordo de motocicletas, abriendo fuego de forma indiscriminada contra las viviendas. 

“Fue una pesadilla. Llegaron muy rápido, en motocicletas, disparando por todas partes. Perdimos familiares y amigos. Al menos doce de nuestros familiares, incluidas cuatro mujeres, fueron asesinados”, relató consternado Ousmane Bakhit, jefe del campamento damnificado.

Durante la agresión, los atacantes también prendieron fuego a múltiples viviendas, provocando escenas de pánico absoluto entre los residentes del asentamiento. Muchas de las víctimas mortales fallecieron en el acto mientras intentaban escapar de sus hogares bajo la lluvia de balas. Ante la crudeza del escenario, el líder comunitario Ousmane Bakhit denunció abiertamente la creciente sensación de abandono que sufren las poblaciones de la frontera, exigiendo al Gobierno de Yamena que intervenga de forma urgente:

“Son hombres sin ley. Pedimos al gobierno chadiano que refuerce la seguridad porque ya no podemos vivir con este miedo constante”.
Miembros armados paramilitares de las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) en Sudán (AFP)

Por su parte, las fuerzas de orden público locales reconocieron el desfase temporal con el que operaron frente a la letal incursión armada. El capitán Idriss Mahamat, comandante de la gendarmería de Tiné, admitió públicamente la tardanza institucional para frenar la matanza inicial en la aldea de Zeribé. No obstante, el oficial detalló que una vez que arribaron al escenario del siniestro, lograron hacer frente a la facción criminal, entablando un combate  en el que consiguieron abatir a cinco de los atacantes.

Esta nueva masacre agudiza drásticamente la crisis humanitaria y de seguridad que padece la provincia de Wadi Fira, un sector marcado por la dinámica interna y el flujo incesante de desplazados. Organizaciones de derechos humanos y analistas internacionales advierten que la proliferación de estas bandas armadas sin control amenaza con arrastrar el territorio chadiano hacia una espiral de inestabilidad total, alimentada por el enquistado conflicto que padece el vecino Sudán.


(Con información de La Gaceta de la Iberosfera)

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