La selección de Estados Unidos disputará la totalidad de sus compromisos de la Copa Mundial de la FIFA 2026 hasta la instancia de cuartos de final concentrada exclusivamente en la costa del Pacífico. Tras completar tres semanas de preparación en el sur de California, la delegación norteamericana dejará su campamento base en la localidad de Irvine para dar inicio a una ruta competitiva minuciosamente planificada.
El itinerario, estructurado para mitigar la fatiga, contempla un cruce de dieciseisavos de final contra Bosnia y Herzegovina en el área de la bahía de San Francisco. En caso de seguir avanzando en el cuadro, el equipo regresará a Seattle para los octavos y retornará a Los Ángeles para afrontar unos eventuales cuartos de final.

Este cómodo esquema geográfico fue diseñado y propuesto de forma directa por la Federación de Fútbol de Estados Unidos (U.S. Soccer) a la FIFA entre los años 2023 y 2024, periodo en el que se definía el calendario. El entonces seleccionador nacional, Gregg Berhalter, detalló que la prioridad absoluta de las comisiones técnicas era minimizar la cantidad de vuelos y los bruscos cambios de huso horario en un torneo repartido en 16 sedes norteamericanas.
La determinación de fijar el debut del conjunto de las barras y las estrellas en el SoFi Stadium de Los Ángeles resultó determinante para inclinar toda la logística hacia la franja oeste. Debido a que la gran final del torneo se celebrará en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, la FIFA resolvió que las llaves de eliminación directa avancen paulatinamente desde el occidente hacia el oriente del continente.
El espectacular rendimiento deportivo de la plantilla estadounidense, que se adueñó con autoridad del primer puesto en el Grupo D, terminó por consolidar este favorable trayecto por el Pacífico. De haber concluido la fase de grupos en la segunda posición, el equipo se habría visto forzado a emprender una extenuante gira por los estadios de Arlington en Texas, Atlanta en Georgia y Kansas City, acumulando horas de vuelo innecesarias.

Para maximizar el rendimiento deportivo de sus figuras, la U.S. Soccer descartó instalarse en su nuevo centro nacional de entrenamiento en Atlanta y optó por un complejo hotelero premium frente al océano Pacífico. Los futbolistas internacionales, como el guardameta Matt Turner y el atacante Folarin Balogun, elogiaron abiertamente las instalaciones describiendo el búnker de California como "un pequeño oasis" idóneo para el esparcimiento y la concentración.
Aunque la extrema concentración de los partidos en una sola zona geográfica privó a millones de aficionados del resto del país de ver a su selección en vivo, la dirigencia desestimó cualquier impacto negativo. Batson ratificó que el fervor de la hinchada local está plenamente garantizado en cualquier rincón del territorio, asegurando con confianza que "incluso si jugaran en Alaska, los estadios estarían repletos" por fanáticos viajando desde diversos estados.
(Con información de Infobae)