Un mecánico de bicicletas y predicador cristiano local de 55 años, cuya identidad real ha sido protegida bajo el pseudónimo de Arif Salam por motivos estrictos de seguridad, se recupera de severos traumatismos en el cráneo y el torso tras ser atacado en su propia vivienda por un grupo de extremistas islámicos tras declarar abiertamente su fe en Jesucristo.
Los hechos se desencadenaron durante la tarde del pasado 5 de junio, cuando una turba de hombres pertenecientes a las bases radicales del partido islamista Jamaat-e-Islami irrumpió en el domicilio del operario. Los asaltantes le exigieron explicaciones inquisitoriales sobre los motivos por los cuales no había asistido a realizar el Namaz, la oración diaria obligatoria prescrita por los dogmas del islam. Al responder Salam con calma que no compartía dicha confesión debido a su condición de seguidor del cristianismo, los integristas desataron una agresión inmediata, propinándole una brutal paliza con golpes concentrados en la cabeza antes de darse a la fuga.
La organización internacional de defensa de los derechos humanos Christian Solidarity Worldwide (CSW) intervino de urgencia tras conocer el incidente, coordinando junto a pastores locales y voluntarios civiles asistencia médica de emergencia para el afectado. Los portavoces de la entidad humanitaria denunciaron que, más allá de las graves heridas físicas, tanto Salam como su entorno familiar inmediato están afrontando severas secuelas psicológicas que incluyen cuadros agudos de ansiedad, estrés postraumático y un de terror ante la posibilidad de sufrir represalias letales.
Este acto de violencia tiene origen en medio de una degradación del orden público y de las libertades civiles en Bangladés. El escenario para las minorías se ha vuelto sumamente hostil tras los comicios de febrero de 2026, fecha en la que el Partido Nacionalista de Bangladesh (BNP) asumió formalmente el poder ejecutivo como el primer gobierno electo tras el derrocamiento de la administración de Sheikh Hasina en 2024.
Aunque la cúpula del BNP ha manifestado de forma reiterada su compromiso de brindar estabilidad jurídica y protección a los cultos minoritarios, las fuerzas policiales se han mostrado completamente ineficaces a la hora de contener la agresiva expansión territorial y la impunidad con la que operan las facciones radicales vinculadas a Jamaat-e-Islami.
(Con información de La Gaceta de la Iberosfera y Christian Solidarity Worldwide)