Zelenski pidió a Meloni incrementar la producción de defensas antiaéreas, argumentando que los ataques con drones ruso-iraníes han vuelto vital esta tecnología. El presidente informó sobre la situación crítica en el frente, señalando que la ofensiva enemiga no ha cesado recientemente. Ambos líderes acordaron trabajar en la fabricación de equipos para blindar el espacio aéreo ucraniano.

La agenda incluyó el desbloqueo del paquete de la Unión Europea por 90.000 millones de euros, retenido previamente por el gobierno de Víktor Orbán. Tras el cambio político en Hungría, Kiev busca agilizar el acceso a estos recursos para evitar una crisis de liquidez. Zelenski agradeció el respaldo constante de Italia en los foros comunitarios para materializar este crédito.
«Ahora mismo en los cielos de Ucrania hay nuevos ‘Shahed’, sufrimos ataques masivos y necesitamos absolutamente nuevos sistemas de defensa antiaérea».
Meloni instó a mantener la unidad de los aliados frente a una posible "Europa rota", factor que beneficiaría directamente los intereses de Moscú. La primera ministra aseguró que Italia seguirá presionando a Rusia mediante el G7, apoyando el vigésimo paquete de sanciones de la UE. La mandataria advirtió que la estabilidad de Kiev es fundamental para la seguridad continental.
La cooperación técnica será reforzada en el sector de los drones, donde Meloni reconoció a Ucrania como una nación líder en innovación bélica. Italia manifestó interés en desarrollar producciones conjuntas para modernizar el equipamiento militar de ambos países. La jefa de Gobierno subrayó que la inestabilidad actual exige fortalecer las alianzas entre naciones consideradas hermanas.
El encuentro se produce tras tensiones diplomáticas entre Meloni y la administración de Donald Trump, tras desacuerdos sobre el papa León XIV. Pese a estas fricciones, la mandataria reafirmó que la posición italiana ha sido inamovible durante los cuatro años de guerra. La prioridad de Roma sigue siendo el suministro de asistencia humanitaria y armamento defensivo.
Finalmente, la delegación ucraniana insistió en que el apoyo financiero del Consejo Europeo es un instrumento de supervivencia urgente. Meloni concluyó destacando que la amistad entre pueblos marca la diferencia en momentos de incertidumbre, comprometiéndose a liderar la presión diplomática contra el Kremlin.