El presidente electo de Colombia, el abogado Abelardo de la Espriella, rompió de forma oficial este martes todos los canales de comunicación y coordinación con la administración saliente de Gustavo Petro. En una alocución de diez minutos transmitida desde su despacho en la ciudad de Barranquilla, el líder derechista acusó directamente al mandatario izquierdista de intentar consolidar un golpe de Estado al negarse a reconocer de forma legítima los resultados oficiales de la segunda vuelta electoral del pasado 21 de junio. Ante este escenario de provocación institucional, De la Espriella tomó la determinación de congelar el proceso de empalme técnico que venían desarrollando ambas delegaciones.
La crisis política fue desatada por el propio Petro, quien a través de pronunciamientos públicos calificó como ilegítimo al gobierno entrante, sosteniendo una ilógica teoría sobre un presunto fraude electoral que habría perjudicado a Iván Cepeda.
“No podemos estar sentados a la mesa con una banda de golpistas y corruptos, que no reconoce al pueblo soberano en las urnas”, aseveró el mandatario electo para salvaguardar la institucionalidad.
🇨🇴‼️| En un discurso directo, Abelardo de la Espriella denunció un intento de golpe de estado por parte de Gustavo Petro e Iván Cepeda: “Esto no es un análisis o una opinión, es una realidad palpable. Desde la derrota, Petro y Cepeda iniciaron su plan B, que es quedarse como sea… pic.twitter.com/1F9OGHb6W7
— UHN Plus (@UHN_Plus) July 7, 2026
Durante su intervención, De la Espriella elevó el tono frente a las maniobras oficiales e hizo un llamado directo a los mandos institucionales del país para resguardar la estabilidad y el orden de la República. El gobernante electo instó a las Fuerzas Armadas de la Nación a dar estricto cumplimiento a su juramento legal de proteger la Constitución y la democracia, solicitándoles de manera expresa desobedecer cualquier instrucción emitida por el Ejecutivo saliente que intente alterar la normalidad democrática antes del traspaso formal de mando fijado para el próximo 7 de agosto.
Ante la determinación de congelar la transición, Gustavo Petro se vio obligado a matizar parcialmente sus afirmaciones previas a través de sus canales digitales de comunicación, asegurando que su intención no es perpetuarse en el cargo más allá del 6 de agosto, fecha en que expira constitucionalmente su período de gobierno. No obstante, el líder de izquierda arremetió contra el equipo de la administración entrante, afirmando en un largo mensaje que los delegados de la derecha decidieron retirarse de las mesas técnicas.

Por su parte, el derrotado excandidato Iván Cepeda anunció que asumirá su escaño en el Senado bajo el amparo del Estatuto de la Oposición y adelantó la convocatoria a una campaña de desobediencia civil contra el nuevo Gobierno. Cepeda condicionó de forma hostil la legitimidad de la próxima investidura a que De la Espriella renuncie formalmente a su ciudadanía estadounidense y aclare públicamente sus presuntos nexos con agencias de seguridad de Washington.
En el cierre de su mensaje nacional, el presidente electo rechazó los condicionamientos de la izquierda y descartó que las movilizaciones convocadas por Cepeda posean una naturaleza pacífica, advirtiendo que su administración enfrentará los bloqueos y el desorden como delitos bajo todo el peso de la ley. De la Espriella garantizó que la oposición tendrá libertades dentro de los límites estrictos de la Constitución, pero dejó en claro que la violencia será contenida de forma severa.
(Con información de El País y ABC)