La selección de Brasil selló una angustiante clasificación a los octavos de final del Mundial 2026 al vencer por 2-1 a Japón en el imponente Houston Stadium, en un choque correspondiente a los dieciseisavos de final. El combinado dirigido por el italiano Carlo Ancelotti se vio sorprendido por el planteamiento táctico de los asiáticos y tuvo que remar desde atrás para mantener vivo el sueño del hexacampeonato.
Cuando todo parecía indicar que el extenuante compromiso se definiría en el tiempo suplementario, la jerarquía individual de la Verdeamarela apareció en el último suspiro para desatar la euforia de los miles de fanáticos sudamericanos en territorio estadounidense.
🇧🇷🇯🇵‼️ | ¡TRIUNFO AGÓNICO! — Brasil derrotó 2-1 a Japón en el Estadio de Houston por los 16vos de final de la Copa del Mundo. El conjunto asiático se adelantó con gol de Kaishu Sano al 29', pero la canarinha remontó gracias a un cabezazo de Casemiro al 56' y un tanto agónico de… pic.twitter.com/tHwOh4fM9H
— UHN Plus — Deportes (@UHN_Deportes) June 29, 2026
El planteamiento inicial de los nipones dio frutos a los 28 minutos del primer tiempo, cuando el mediocampista Kaishu Sano aprovechó una grosera desinteligencia en la salida del lateral Danilo. Sano interceptó un pase débil en la mitad de la cancha, trasladó el esférico con total libertad hasta la medialuna del área y sacó un remate rasante y ajustado que dejó sin opciones al guardameta Alisson Becker. El sorpresivo 1-0 parcial obligó a la escuadra sudamericana a adelantar sus líneas de forma caótica, chocando de manera constante contra un muro defensivo sumamente ordenado por el estratega Hajime Moriyasu.
Ante la falta de claridad en el juego asociado por el suelo, la Canarinha encontró la llave del empate a través de la vía aérea durante el complemento. Sobre los 55 minutos, el experimentado volante Casemiro ganó la posición en el segundo palo tras un preciso tiro de esquina y conectó un potente cabezazo que infló las redes para decretar el 1-1 transitorio. Sin embargo, la alegría no fue completa para el mediocampista, ya que minutos más tarde debió abandonar el terreno de juego con una molestia física en su muslo derecho, cediendo su lugar a Fabinho.

Con la igualdad en el marcador, el asedio de Brasil sobre el área nipona se intensificó notablemente mediante constantes desbordes de Vinícius Júnior, quien estrelló un balón en el poste tras una notable acción individual. Los asiáticos optaron por replegarse de forma masiva y apostar a veloces contragolpes comandados por Ayase Ueda, exigiendo al máximo a la última línea brasileña. Ancelotti movió el banco de suplentes buscando mayor frescura en el ataque y mandó a la cancha al delantero Gabriel Martinelli en reemplazo del amonestado Matheus Cunha, una variante que terminaría siendo determinante.
Cuando el árbitro principal Maurizio Mariani ya se preparaba para decretar el final de los 90 minutos reglamentarios, el milagro brasileño se consumó a los 95 minutos del tiempo de adición. La zaga japonesa falló en el despeje de un balón suelto dentro del área chica y el ingresado Gabriel Martinelli capturó el rebote en soledad para estampar el 2-1 definitivo. El agónico grito del atacante del Arsenal evitó el desgaste físico de una prórroga y sepultó las ilusiones del disciplinado conjunto asiático, que se despidió dignamente de la cita mundialista.

Con este resultado, Brasil inscribe su nombre en la ronda de los 16 mejores equipos del planeta y aguarda por la definición de su próximo rival en el cuadro principal. La Verdeamarela se medirá en la ronda de octavos de final ante el ganador del duelo que protagonizarán las selecciones de Noruega y Costa de Marfil. Los pentacampeones del mundo deberán corregir severas falencias en la transición defensiva si pretenden seguir avanzando con paso firme en la máxima competición de la FIFA que paraliza al planeta.
(Con información de Infobae)