La comunidad de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) sufrió una serie de ataques nocturnos que tuvieron como objetivo específico a estudiantes femeninas dentro de las instalaciones del campus de Westwood. El Departamento de Policía de UCLA confirmó la detención de Olumuyiwa Akindahunsi, un hombre de 29 años en situación de calle y sin ningún tipo de afiliación o vínculo con la institución académica. El sospechoso desató el pánico colectivo al perpetrar de forma consecutiva delitos graves que incluyeron robo, agresión sexual e intentos de secuestro en un lapso de menos de una hora.

La secuencia de agresiones comenzó aproximadamente a las 23:30 horas del jueves, cuando una alumna reportó ante las autoridades haber sido abordada violentamente por la espalda mientras caminaba por el sector de Bruin Walk. Según los informes policiales oficiales, Akindahunsi empleó la fuerza física para despojar a la víctima de su teléfono celular antes de emprender la huida a pie.
Mientras las patrullas policiales desplegaban un cerco en los alrededores para localizar al agresor, la central de emergencias comenzó a recibir una andanada de reportes simultáneos procedentes de diversas residencias estudiantiles del campus, alertando sobre incursiones del mismo individuo en edificios residenciales como
De Neve Evergreen, Dykstra Hall y Cedar Hall.
"En cada incidente, Akindahunsi está acusado de seguir o acercarse a las víctimas femeninas antes de agredirlas y, en ocasiones, de intentar inmovilizarlas o agredirlas sexualmente", detalló el reporte de las fuerzas de seguridad.
Las indagatorias preliminares revelaron que el sospechoso logró irrumpir en los pabellones de las residencias estudiantiles con la clara intención de inmovilizar y cometer delitos de índole sexual contra las jóvenes. El Departamento de Policía de UCLA enfatizó que los ataques pudieron ser frenados de forma definitiva únicamente gracias a la resistencia física que opusieron las estudiantes agredidas y a la inmediata intervención de transeúntes y testigos que escucharon las llamadas de auxilio. La ola de crímenes culminó poco después de la medianoche en la residencia Cedar Hall, donde un testigo oyó los gritos desesperados de una alumna, intervino de forma directa para frustrar la agresión y persiguió al delincuente mientras este abandonaba el recinto.
El testigo civil guió a los agentes de seguridad hacia el interior del estacionamiento número 8 del campus, lugar donde el sospechoso fue finalmente acorralado y puesto bajo custodia policial. Durante el procedimiento de arresto, las autoridades policiales confiscaron entre las pertenencias de Akindahunsi un conjunto de evidencias delictivas relacionadas con los ataques, el cual incluía bridas de plástico de alta resistencia, rollos de cinta adhesiva de uso industrial y extensiones de cuerda de nailon tipo paracord. Estos elementos confirman las sospechas de los detectives respecto a la intención del agresor de secuestrar a las víctimas.

Tras su formalización, Olumuyiwa Akindahunsi fue recluido en el Centro de Recepción de Reclusos del Departamento del Sheriff del Condado de Los Ángeles, imputado por los delitos de robo, intento de secuestro, agresión con intención de cometer un delito sexual y agresión sexual. Al considerarse un peligro inminente para la sociedad civil, las autoridades judiciales le fijaron una fianza de 2,3 millones de dólares.
Por su parte, el jefe de la Policía de UCLA, Craig Valenzuela, elogió la rapidez de sus agentes al capturar al sospechoso y agradeció el coraje de las víctimas y testigos, reiterando que la seguridad comunitaria es la máxima prioridad de su cuerpo de seguridad, el cual mantendrá patrullajes reforzados en los complejos de dormitorios.
(Con información de New York Post y AOL)