Se ha confirmado que la administración de Donald Trump ha notificado a Israel el envío de decenas de aviones adicionales de reabastecimiento de combustible en vuelo. La movilización de recursos bélicos, busca blindar la capacidad operativa de las fuerzas aliadas ante la inminente puesta en marcha de una ofensiva aérea a gran escala, cuyo alcance superaría los actuales bombardeos selectivos que se ejecutan en la periferia del estrecho de Ormuz.
La decisión de la Casa Blanca se produce tras una reunión crucial de la Sala de Crisis en Washington, donde se presentaron nuevos planes de contingencia militar que contemplan ataques demoledores contra la infraestructura estratégica iraní. Entre las opciones prioritarias que evalúa el mandatario estadounidense destacan el bombardeo de centrales eléctricas, incursiones destinadas a sepultar los complejos nucleares de enriquecimiento de uranio y la destrucción total del emplazamiento subterráneo en construcción de Pickaxe Mountain.
En el terreno de combate, la aviación y los sistemas de misiles estadounidenses encadenaron su sexto día consecutivo de bombardeos sobre la costa sur iraní, destruyendo al menos siete puentes en los alrededores de la estratégica ciudad portuaria de Bandar Abbás, una ruta crítica empleada por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) para el traslado de pertrechos militares. En respuesta, las fuerzas iraníes incrementaron sus ataques con drones y cohetes contra bases estadounidenses en Qatar, Baréin, Kuwait, Irak y Jordania, en un intento por desgastar el cerco internacional.

"Solo puedo decirles una cosa a los líderes de Irán: no esperen que la situación se calme si nos atacan. Este será un acontecimiento diferente, mucho más impactante", advirtió con firmeza el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.
Actualmente, cerca de 60 aviones cisterna de las fuerzas norteamericanas se encuentran distribuidos entre el Aeropuerto Ramón y el Aeropuerto Internacional Ben Gurión. La ministra de Transportes de Israel y aliada de Netanyahu, Miri Regev, ha presionado para restringir la presencia de las naves estadounidenses a un máximo de 20 y desviarlas a bases estrictamente militares, buscando evitar cancelaciones masivas de vuelos comerciales en pleno periodo vacacional.
La propuesta de la cartera de Transportes ha chocado con las recomendaciones del Ministerio de Defensa y de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), dado que el CENTCOM estadounidense prefiere las condiciones de seguridad que ofrece Ben Gurión frente a otras bases de la región, que se encuentran mucho más expuestas a los ataques con misiles iraníes. Pese a las tensiones logísticas y políticas dentro de la coalición gubernamental, los últimos reportes de inteligencia sugieren que el flujo de aeronaves norteamericanas continuará a un ritmo de entre cinco y ocho aviones diarios.
(Con información de Axios y The Times of Israel)