Una ola de calor (denominada "domo de calor") procedente del norte de África está sacudiendo a buena parte de Europa occidental, provocando temperaturas extremas que han pulverizado récords centenarios y una trágica escalada de al menos doce muertes. El fenómeno meteorológico, caracterizado por una masa de aire caliente atrapada por un sistema de alta presión, tomó por sorpresa a las poblaciones del continente en plena primavera.

En el Reino Unido, el termómetro en los jardines de Kew, en Londres, alcanzó unos inéditos 35,1 grados Celsius, superando la marca del día anterior y destruyendo por completo el récord histórico que se mantenía vigente desde 1922. El servicio meteorológico británico, Met Office, confirmó además la presencia de "noches tropicales" donde las temperaturas no descendieron de los 20 grados.
La jornada se tornó trágica tras confirmarse la muerte de cinco personas, entre ellas cuatro adolescentes que se ahogaron en lagos y embalses del interior de Inglaterra al intentar refrescarse, sumado a graves colapsos en las líneas de trenes de la estación de Waterloo e incendios de pastizales en Edimburgo.
Por su parte, el gobierno de Francia confirmó al menos siete fallecimientos vinculados de forma directa al calor extremo, desatando una profunda preocupación en la administración del primer ministro Sébastien Lecornu, quien convocó a una reunión interministerial de urgencia. La portavoz oficial, Maud Bregeon, detalló que el balance incluye a cinco personas ahogadas —dos de ellas arrastradas por corrientes de resaca en las playas de Gironda donde aún no hay socorristas— y dos atletas que perdieron la vida mientras participaban en competencias deportivas en París y Lyon.

La península ibérica también padece el rigor de esta masa de aire sahariana, con la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) de España previendo valores extremos que rozarán los 40 grados en el sur y el oeste peninsular. Sevilla ya registró 38 grados y la ciudad norteña de Santander marcó un histórico récord de 37,1 grados para un mes de mayo, obligando a Cantabria a activar la alerta roja por riesgo extremo ante el sofocante ambiente.
En Portugal, las autoridades decretaron la alerta amarilla en siete regiones del centro y sur ante temperaturas de hasta 38 grados y el peligro máximo de incendios forestales en una decena de localidades. Mientras tanto, Irlanda registró un hito sin precedentes de 29,7 grados en Carlow, empujando a residentes y turistas a las costas.
El impacto del domo de calor se ha extendido de forma implacable hacia el centro de Europa y la región de los Balcanes, registrando marcas de 30 grados en Berlín y hasta 34 grados en Roma, donde se decretaron restricciones estrictas para el trabajo al aire libre. Bélgica superó sus registros históricos con 29,8 grados, mientras que Albania rozó su máximo histórico con 36 grados, acompañada de alertas amarillas en Serbia y temperaturas de 35 grados en Croacia.
(Con información de Infobae, AP y Reuters)