Las costas de la provincia de Chubut, en la Patagonia argentina, atraviesan una severa alarma ambiental tras confirmarse la aparición de más de 300 cetáceos muertos en lo que va del año. El fenómeno, que comenzó a registrarse en junio y se intensificó significativamente durante las últimas semanas, afecta de manera directa a la ballena franca austral en zonas emblemáticas para la biodiversidad marina y el turismo austral, como la Península Valdés, el Golfo Nuevo y las inmediaciones de Puerto Madryn.
Los primeros hallazgos documentaron principalmente el varamiento de crías sin vida en la línea de playa. Sin embargo,con el transcurso de las semanas, los monitoreos de campo detectaron un preocupante incremento en los decesos de ejemplares jóvenes y adultos, configurando una tasa de mortalidad extraordinaria que mantiene en alerta a la comunidad científica y a las autoridades del gobierno provincial.
Para abordar la emergencia, el Programa de Monitoreo Sanitario de la Ballena Franca Austral encabeza las labores de toma de muestras e inspección sobre el terreno. Los especialistas efectúan necropsias complejas bajo estrictos protocolos de bioseguridad, remitiendo el material biológico a laboratorios especializados en las ciudades de Trelew y Mar del Plata para determinar los factores causales del siniestro ecológico.
Infección bacteriana en ballenatos y floraciones algales nocivas
De acuerdo con los reportes técnicos emitidos por el Gobierno de la provincia de Chubut, las líneas de investigación científica se han diferenciado según la franja etaria de los especímenes analizados para precisar los factores patógenos involucrados:
- Mortalidad en crías: Los laboratorios analizan la presunta presencia de una bacteria vinculada a la erisipela,una infección de carácter sistémico capaz de comprometer múltiples órganos vitales de los ballenatos.
- Mortalidad en jóvenes y adultos: La hipótesis principal apunta a un episodio de intoxicación por biotoxinas marinas, asociado a la ingesta de microalgas nocivas en el marco del fenómeno oceanográfico conocido como marea roja.
A pesar de que organizaciones ambientalistas como el Instituto de Conservación de Ballenas recuerdan que la región ha enfrentado picos históricos de mortalidad de ballenatos en el pasado (como en 2012, cuando se contabilizaron 113 crías muertas), la cifra acumulada en este período supera los promedios proyectados. Los biólogos advierten que, al tratarse de una especie de maduración tardía que alcanza su ciclo reproductivo hacia los nueve años, el impacto demográfico real sobre la población deberá ser evaluado mediante modelos de monitoreo a largo plazo.
Monitoreo sanitario y tiempos de respuesta analítica
Las autoridades locales han solicitado prudencia a la población y a los visitantes mientras concluyen las pericias científico-médicas. Los resultados definitivos de las pruebas toxicológicas e histopatológicas podrían demorar entre un mes y un mes y medio, dada la complejidad de los cultivos de tejidos y la detección de toxinas en cetáceos de gran tamaño.
El Ejecutivo de Chubut, en coordinación con entes de protección ambiental, mantiene acordonadas las áreas de varamiento e intensificó los patrullajes marítimos para registrar nuevos hallazgos. Asimismo, las autoridades reiteraron la prohibición estricta de manipular los restos de los animales para prevenir riesgos biológicos o sanitarios entre los pobladores y turistas de la región.
(Con información de ABC)