La captura de Fernando Farías Laguna en el barrio de Palermo, Buenos Aires, ha desatado una tormenta política en México. El ex contralmirante, que contaba con una ficha roja de Interpol desde septiembre de 2025, fue detenido tras ingresar a Argentina con un pasaporte guatemalteco falso, poniendo fin a una huida que dejó en evidencia la porosidad de los controles de seguridad bajo la administración de Claudia Sheinbaum.
Farías Laguna es señalado como el líder de una sofisticada red de "huachicol fiscal" que utilizaba la estructura de la Secretaría de Marina (Semar) para introducir millones de litros de combustible de contrabando. La red operaba declarando diésel como "aceites y aditivos" para evadir impuestos, generando ganancias ilícitas estimadas en más de 150 millones de dólares.

“Estamos solicitando la deportación y, en caso de que no fuera así, ya se establecerían las condiciones de extradición. Estamos esperando que haya deportación dado que entró de manera ilegal”, declaró Sheinbaum en su conferencia matutina.
Pese a que la presidente intenta presentar el caso como un triunfo contra la impunidad, lo cierto es que Farías Laguna logró evadir la justicia mexicana en 2025 gracias a suspensiones judiciales y fallas en la vigilancia de la Semar. La captura fue finalmente concretada por la policía argentina en coordinación con la Unidad de Inteligencia Naval, tras detectar los movimientos del prófugo en Sudamérica.
La ministra de Seguridad de Argentina, Alejandra Monteoliva, declaró: ”Argentina no es refugio de criminales. El que las hace, las paga”.

Estas palabras resuenan con fuerza en México, donde la opinión pública cuestiona cómo un alto mando militar pudo liderar una mafia de aduanas durante tanto tiempo sin ser detectado por sus superiores.
“Lo buscamos, lo encontramos, lo detuvimos y próximamente estará afuera”, sentenció Monteoliva, subrayando la eficiencia del gobierno argentino frente a un caso que ha manchado profundamente la reputación de la Marina mexicana.
El escándalo no solo afecta a Farías Laguna; su hermano, el vicealmirante Manuel Roberto Farías Laguna, también ha sido vinculado a la trama y recientemente envió cartas a Sheinbaum alegando inocencia. Sin embargo, los informes de aduanas muestran una ruta sistemática desde Houston hacia Tamaulipas que operó al menos desde 2023, en plena consolidación del actual régimen.
La infiltración del crimen organizado en la cúpula naval es una realidad que el gobierno de Sheinbaum no ha podido erradicar. Mientras la presidente celebra la captura en el extranjero, en México la investigación continúa abierta para determinar cuántos otros mandos permitieron que el "huachicolero de cuello blanco" operara impunemente.