Una operación de búsqueda conjunta de seis horas de duración en la Base del Cuerpo de Marines Camp Pendleton, ubicada en el condado de San Diego, California, culminó con la captura de dos presuntos traficantes. Los sujetos irrumpieron violentamente en las instalaciones militares mientras huían de las patrullas policiales locales, dejando atrás un cargamento ilícito de más de 51 kilogramos (112 libras) de cocaína y fentanilo de alta pureza.
De acuerdo con los partes emitidos por el Servicio de Investigación Criminal Naval (NCIS), los hechos comenzaron en las inmediaciones de la autopista Interestatal 5 cuando agentes del Departamento del Sheriff del Condado de Orange intentaron realizar una parada de tráfico de rutina a un vehículo sospechoso. El conductor desobedeció los comandos policiales y aceleró a fondo, abandonando la vía pública en dirección al complejo militar de Oceanside. En su intento por evadir la detención, el vehículo embistió a gran velocidad una de las puertas de acceso principal de Camp Pendleton, vulnerando el perímetro de seguridad.

Tras adentrarse en los terrenos de la base, los dos ocupantes condujeron de manera errática hasta llegar a uno de los complejos residenciales familiares del personal militar, donde habitan cerca de 38.000 familiares de los uniformados. Al verse acorralados por la geografía interna del campamento, los presuntos delincuentes optaron por abandonar el coche en el sector habitacional y emprendieron la huida a pie hacia las zonas aledañas.
La brecha obligó a los mandos a declarar inmediatamente una orden temporal de confinamiento domiciliario (shelter-in-place) para toda la población civil y militar de la base a fin de evitar tomas de rehenes. Para hacer frente a la contingencia, el NCIS articuló un dispositivo táctico que involucró a aproximadamente 30 efectivos pertenecientes a múltiples dependencias federales y locales.
Durante las siguientes seis horas, los grupos de asalto provistos de perros de rastreo peinaron la extensa geografía del campamento militar. El rastreo se apoyó en análisis de inteligencia en tiempo real suministrados por el Centro de Alerta de Amenazas Múltiples del NCIS y los operadores de apoyo del Equipo Regional de Capacidades de Acción para el Cumplimiento de la Ley, localizando finalmente a ambos fugitivos, quienes fueron reducidos sin que se registraran intercambios de disparos.

Al proceder con la inspección minuciosa del coche abandonado en la zona residencial, los agentes antidroga descubrieron varios paquetes plásticos sellados con cinta que contenían los 51 kilogramos de sustancias psicotrópicas. El hallazgo ha llamado la atención en el estado debido a la presencia sustancial de fentanilo, un potente opioide sintético responsable de la peor crisis de sobredosis en la historia de la nación. Las autoridades procedieron a confiscar el alijo, cuyo valor en el mercado ilegal ascendería a cientos de miles de dólares, remitiendo el caso a los tribunales federales.
"Agradecemos profundamente al personal del NCIS, al Departamento del Sheriff de Orange, a la Oficina del Alguacil Militar de Camp Pendleton, a la DEA y a la Patrulla Fronteriza por su impecable trabajo en equipo y dedicación para mantener seguras nuestras instalaciones estratégicas ante el crimen organizado", manifestaron las autoridades navales en un comunicado conjunto emitido tras restablecer la normalidad en el perímetro.
El caso ha sido transferido formalmente a la custodia de la Administración para el Control de Drogas (DEA) y la Fiscalía Federal del Distrito Central de California, que procesarán a los imputados por cargos graves de tráfico de estupefacientes a gran escala, conspiración y vulneración de propiedad federal.
(Con información de Fox News y New York Post)