El canciller de Costa Rica, Manuel Tovar Rivera, inició una misión diplomática en Bruselas para exigir a la Unión Europea una intervención firme y coordinada contra el alarmante avance del crimen organizado transnacional en Centroamérica. Durante su reunión con la alta representante para Asuntos Exteriores y Seguridad, Kaja Kallas, el jefe de la diplomacia costarricense advirtió que los cárteles de la droga han sofisticado sus estructuras criminales, utilizando los puertos del país centroamericano como plataforma de tránsito para inundar de sustancias ilícitas terminales europeas clave como Róterdam, Amberes y Algeciras.
Tovar Rivera, quien asumió el cargo bajo la nueva administración de la presidenta Laura Fernández, fue tajante al señalar que la defensa de una nación desarmada depende de la cooperación internacional, exigiendo a Europa asumir su responsabilidad frente a la alta demanda de estupefacientes que financia y fortalece a estas mafias.

Con el objetivo de frenar la ofensiva de las redes de narcoterrorismo, el gobierno costarricense gestiona una ampliación inmediata de la colaboración con Europol y busca sellar acuerdos bilaterales restrictivos con los Estados que administran los principales puertos de destino en el Viejo Continente. Costa Rica confía en que la nueva legislatura europea traduzca su retórica en una presencia política y operativa contundente sobre el terreno centroamericano, implementando mecanismos conjuntos de inteligencia militar y policial.
La diplomacia de San José promueve el fortalecimiento de un frente común que combine el libre mercado con la seguridad nacional, dejando claro que la estabilidad de los flujos comerciales hacia Occidente se encuentra bajo una amenaza directa si se permite la libre operación de los cárteles en la cuenca del Caribe.
Costa Rica busca consolidar su alianza estratégica con el bloque europeo distanciándose de las economías estatistas, apostando firmemente por la sofisticación industrial a través de la exportación masiva de dispositivos médicos y servicios tecnológicos de alto valor añadido. El canciller costarricense contrastó este exitoso modelo de inversión privada con el profundo desequilibrio comercial que el país sufre con la China comunista, una asimetría derivada de la ausencia de materias primas estratégicas en el suelo costarricense como el litio.
La preocupación por el alarmante retroceso institucional y democrático en la región latinoamericana fue otro de los ejes centrales de la agenda costarricense ante las autoridades europeas en Bruselas. Tovar Rivera denunció de forma explícita las violaciones sistemáticas cometidas por las dictaduras de Nicaragua, Cuba, Venezuela y Bolivia, además de la crisis humanitaria que desangra a Haití bajo el control de bandas armadas.
El canciller recordó con firmeza que el Acuerdo de Asociación vigente con la Unión Europea incluye una cláusula democrática vinculante que obliga a todos los socios firmantes a respetar el Estado de derecho y las libertades civiles fundamentales. En este sentido, instó a las potencias occidentales a exigir de manera intransigente el cumplimiento de estas obligaciones internacionales a cualquier Estado parte, sin importar su color político.
Para la diplomacia costarricense, la legítima atención que el bloque europeo presta actualmente a la defensa de Ucrania o a la guerra en Medio Oriente no debe transformarse en una excusa para descuidar la vulnerabilidad de las democracias en el hemisferio occidental. Tovar Rivera enfatizó ante el Parlamento Europeo que la libertad institucional no puede darse por sentada en América Latina mientras persistan regímenes totalitarios que actúan como santuarios del crimen organizado y la subversión geopolítica.
(Con información de Infobae)