Cuatro integrantes de la banda de origen venezolano "Tren de Aragua" se declararon culpables ante la justicia federal de los Estados Unidos por su participación directa en un doble homicidio perpetrado en la ciudad de Nueva York hace dos años. El anuncio fue realizado de manera conjunta por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y el Departamento de Justicia (DOJ).
Los hechos imputados se remontan al 24 de mayo de 2024, cuando los acusados protagonizaron un violento tiroteo en plena vía pública en un sector residencial del distrito del Bronx. De acuerdo con los informes policiales y judiciales validados por la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York, el ataque armado segó la vida de Claretha Daniels, de 44 años, y de Justin Lawless, de 36 años, ambos ciudadanos estadounidenses. Asimismo, una tercera persona resultó herida con múltiples impactos de bala no fatales durante la misma agresión.

Los cuatro implicados procesados ante la jueza de distrito Denise L. Cote admitieron formalmente su culpabilidad en dos cargos de asesinato mediante el uso de un arma de fuego, así como en los delitos de intento de asesinato y agresión con un arma peligrosa. Entre los convictos se encuentra Keiber Jaen Martínez, conocido bajo el alias de “Keybe”, quien ingresó de forma irregular al país por la frontera de Texas en el año 2023. Contra Martínez ya pesaba una orden final de deportación emitida por un tribunal de inmigración desde el 5 de septiembre de 2024.

El segundo de los procesados es Samuel González Castro, alias “Klei” o “Kley”, quien cruzó ilegalmente la frontera sur en 2022 y fue liberado condicionalmente por las autoridades migratorias de la administración federal anterior, recibiendo posteriormente una orden de remoción obligatoria el 20 de noviembre de 2024. El grupo delictivo lo completan Eferson Gabriel Morillo-Gómez, alias “Jefferson”, y Keineyer Ibarra-Mújica, apodado “Keiner”. Este último también acumulaba una orden de expulsión formal fechada el 17 de junio de 2024 tras haber sido detenido en Texas durante su ingreso clandestino un año antes.

La resolución del caso motivó pronunciamientos por parte de las altas esferas gubernamentales en Washington. El secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, manifestó su gratitud por el hecho de que las familias de las víctimas finalmente reciban la justicia correspondiente ante lo que calificó como "actos atroces". Mullin enfatizó que, bajo las directrices de la actual administración del presidente Donald Trump, los cuerpos de seguridad mantendrán un enfoque estricto para identificar, procesar y expulsar a todos los componentes de bandas delictivas internacionales que amenacen la estabilidad interna.

Por su parte, el fiscal general interino de los Estados Unidos, Todd Blanche, elogió el esfuerzo interagencial coordinado entre las policías locales y los fiscales federales para retirar de las calles a estos cuatro criminales. Blanche, quien recordó su propia experiencia profesional litigando delitos violentos precisamente en el área del Bronx, reafirmó la postura de tolerancia cero del Estado.
"El Tren de Aragua es una organización terrorista que no tiene cabida ni futuro en los Estados Unidos, y este Departamento de Justicia no descansará hasta que la hayamos erradicado, desmantelado y destruido por completo", sentenció el funcionario.
Los expedientes del caso acumulados por la Fuerza de Tarea de Seguridad Nacional (HSTF) revelan que los miembros del Tren de Aragua enfrentan cargos adicionales severos que incluyen crimen organizado, tráfico ilegal de armas de fuego y distribución a gran escala de narcóticos. Asimismo, las pesquisas judiciales han sacado a la luz redes de trata de personas con fines de explotación sexual, donde mujeres jóvenes eran trasladadas bajo engaño y coacción desde Sudamérica hacia diversas metrópolis estadounidenses, evidenciando el alcance de la corporación criminal.
(Con información del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos)