El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, defendió con firmeza el éxito de su modelo de gestión y dejó en claro que su proyecto de transformación nacional mira con determinación hacia la reelección. Durante un masivo encuentro con agricultores y pescadores en la provincia costera de Manabí, el jefe de Estado minimizó los intentos de la oposición por frenar el avance del país mediante pedidos de revocatoria de mandato ante el Consejo Nacional Electoral (CNE), ratificando que el respaldo popular en las calles sigue de su lado.
"Mientras algunos hablan de crisis, nosotros entregamos obras y financiamiento. Mientras algunos hablan de revocatoria, nosotros hablamos de reelección", afirmó el mandatario.
Su declaración fue recibida con ovaciones por las comunidades locales, consolidando la postura de un Ejecutivo que prefiere responder con resultados económicos y ayudas sociales directas ante los ataques políticos de los grupos tradicionales. El presidente no dudó en señalar las verdaderas motivaciones de las organizaciones que intentan forzar su salida antes del término de su mandato constitucional.
"Esa gente que hoy en día quiere evitar el progreso de este país, que quiere pararnos como sea, jamás le han dado nada a ninguno de ustedes; jamás han apoyado a su propia gente. Por eso, en cada elección son castigados en las urnas", sentenció Noboa.

El líder ecuatoriano enfatizó que, mientras su administración se mantiene en el territorio y "cerca del pueblo", las cúpulas impulsoras del boicot operan completamente desconectadas de la verdadera realidad nacional. El despliegue del mandatario se produce justo cuando la plataforma de izquierda denominada ‘Revoca EC’ ha acudido de forma insistente a las sedes del CNE para solicitar los formularios que permitan la recolección de firmas.
Este movimiento está siendo apadrinado y financiado directamente por Leonidas Iza, expresidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) y conocido agitador de protestas callejeras, junto con el abogado Washington Andrade. A este bloque radical se han sumado los sindicatos tradicionales de la Unión Nacional de Educadores (UNE) y la Unión General de Trabajadores del Ecuador (UGTE), en un intento conjunto por paralizar las reformas estructurales del Ejecutivo.
Estas organizaciones pretenden justificar la revocatoria contra Noboa y la vicepresidente, María José Pinto, bajo el manido argumento de un supuesto incumplimiento de promesas en materia de salud, empleo y seguridad. Las plataformas opositoras han intentado instrumentalizar la compleja realidad del crimen organizado transnacional para minar la credibilidad de la Casa de Carondelet, obviando deliberadamente el enorme esfuerzo fiscal y operativo que realiza el Estado ecuatoriano bajo la firme doctrina de mano dura que el presidente implementó desde el primer día de su mandato para desarticular a las bandas terroristas.
Para contener la herencia de violencia de administraciones pasadas, el presidente Noboa ha decretado sucesivos estados de excepción y mantiene al país bajo la declaración de 'conflicto armado interno'. Esta medida ha permitido desplegar a miles de efectivos de la Policía Nacional y de las Fuerzas Armadas en los bastiones del narcotráfico. La base electoral de Noboa respalda masivamente la presencia de los militares en las calles, interpretando la arremetida sindical como un desesperado intento de la vieja política por recuperar el poder y frenar la renovación democrática de Ecuador.
(Con información de EFE y El Comercio)