Un indignante episodio protagonizado por el vocero de la dictadura, Diosdado Cabello, desató una fuerte controversia internacional al registrarse cómo entorpeció las labores de los brigadistas extranjeros en La Guaira. A través de videos viralizados en redes sociales, se observó el momento exacto en que un rescatista de los Estados Unidos tuvo que ordenarle con firmeza: “Back up, back up” (retroceda, retroceda). El ejecutor del chavismo permaneció inmóvil junto al perímetro crítico donde las cuadrillas de salvamento intentaban perforar las estructuras colapsadas por el doble terremoto.
🇺🇸🇻🇪‼️ | ATENCIÓN — Parte de la delegación de rescatistas estadounidenses enfrenta directamente a Diosdado Cabello y lo acusa de sabotear sus esfuerzos de rescate: "¿No quieres que vaya y ayude a la persona que está allí?", le reclamaron. La tensión escala en plena operación… pic.twitter.com/hZVU5sbDyB
— UHN Plus (@UHN_Plus) June 29, 2026
La frustración del especialista norteamericano escaló rápidamente ante la negligencia y la mirada desafiante del operador oficialista, quien se negó a retirarse de la zona de operaciones durante varios segundos. “Hay alguien justo aquí que está gritando auxilio”, le reclamó con vehemencia el rescatista a Cabello, señalando el punto exacto donde los operarios concentraban sus esfuerzos contrarreloj para salvar una vida. Ante la recurrente interferencia en el área afectada de Caraballeda, el brigadista cortó la discusión expresando su profundo malestar con una tajante frase: “No estoy feliz con esta situación”.
Las bochornosas imágenes corrieron como la pólvora en las plataformas digitales, donde miles de ciudadanos denunciaron la irresponsabilidad del aparato chavista al priorizar el show de las cámaras por encima de los protocolos médicos de emergencia. El polémico incidente ocurrió en una de las fases más decisivas de la catástrofe sísmica, dado que las primeras 72 horas resultan cruciales para extraer sobrevivientes de los escombros.
La deleznable actitud del operador del régimen venezolano contrasta con el despliegue humanitario enviado por la Casa Blanca, que dispuso del arribo del equipo especializado DART de la USAID para socorrer a la población civil. Washington confirmó la llegada a territorio venezolano de un avión militar C-17 Globemaster III cargado con personal técnico de alta gama, caninos entrenados para rastreo y maquinaria pesada de precisión.
El altercado con Cabello expone la nula preparación técnica y la soberbia de las cúpulas corruptas del régimen ante la magnitud de una emergencia que ya desbordó por completo las capacidades del Estado. Mientras las autoridades chavistas se dedican a militarizar y vigilar los perímetros de las zonas colapsadas para cuidar su imagen, brigadas civiles e internacionales asumen el verdadero peso de la remoción de escombros.
El último balance de la tragedia elevó la cifra de víctimas mortales a cerca de 1.500 fallecidos, sumado a miles de heridos de gravedad y decenas de miles de desaparecidos bajo el concreto. Cada minuto perdido por la intromisión de los agentes de la dictadura reduce las posibilidades de hallar personas conscientes en los más de 700 edificios destruidos. Las comisiones internacionales de auxilio continúan operando de forma independiente en el litoral central, intentando esquivar el bloqueo y los sabotajes políticos de un régimen que demuestra un absoluto desprecio por la vida humana.
(Con información de Infobae)