El Departamento de Estado de Estados Unidos emitió una dura advertencia en su informe sobre el clima de inversiones de 2026, pidiendo "extrema cautela" a las empresas que busquen operar en Nicaragua. El reporte señala la inexistencia del Estado de derecho y advierte que las decisiones económicas están totalmente supeditadas al control autoritario de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
El diagnóstico enfatiza el aumento imparable de auditorías fiscales arbitrarias, multas desproporcionadas y la persecución contra el empresariado independiente. Esta presión institucional se profundizó tras la cancelación de 170 cámaras empresariales —entre ellas AmCham—, con el fin de eliminar la representación gremial libre y someter al sector privado a los dictámenes de la Presidencia.
El documento también condena la permanente violación de la propiedad privada y la manipulación de la Procuraduría General para validar expropiaciones ilegales. Entre 2020 y abril de 2026, el régimen transfirió más de 110 propiedades confiscadas a la seguridad social y a municipios, además de asumir por ley el control sobre la franja fronteriza.
En contraste con el acoso al capital privado tradicional, Washington denunció que las autoridades otorgan ventajas opacas y tratamientos preferenciales a empresas de la República Popular China. A través de las Zonas Económicas Especiales, las compañías del régimen asiático disfrutan de exenciones del 100% en impuestos sobre la renta y aranceles, rompiendo la libre competencia.
Analistas independientes señalan que la firmeza de estas advertencias servirá como insumo para posibles investigaciones y sanciones comerciales de Estados Unidos. La inseguridad jurídica estructural y el favorecimiento a corporaciones chinas convierten al país en un terreno altamente inestable y hostil para la llegada de inversiones internacionales.
Aunque las remesas desde el exterior siguen representando cerca del 30% del PIB nacional, la economía real enfrenta el estancamiento por la excesiva centralización estatal. La pérdida de contrapesos y la alianza con regímenes comunistas afianzan a Nicaragua como uno de los mercados de mayor riesgo institucional en la región.
(Con información de Infobae)