El Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ) anunció este martes el arresto de dos ciudadanos estadounidenses acusados de colaborar con trabajadores informáticos vinculados al gobierno de Corea del Norte. Según detalló la entidad gubernamental, Michael James Bostelle, de Pensilvania, y Juan Cecilio Peña Carrillo, de Texas, enfrentan cargos por fraude electrónico, lavado de dinero e usurpación de identidad tras facilitar la obtención de empleo fraudulento en empresas estadounidenses para generar ingresos a favor del gobierno norcoreano.
Como parte del operativo de desmantelamiento, el Buró Federal de Investigaciones (FBI) ejecutó registros entre el 21 y el 25 de septiembre en más de 40 residencias ubicadas en Texas que operaban como "granjas de portátiles" (laptop farms). Durante la intervención, las autoridades incautaron aproximadamente 187 ordenadores portátiles y otros dispositivos utilizados para llevar a cabo el esquema ilegal.
La acusación formal imputó también a diez coordinadores con sede en China, identificados como Sun Sheng Ming, Pei Li Guang, Weng Shou Cheng, Han Guo Bin, Wang Jian Jun, Sheng Zhang Kun, Zhang Wei Ping, Zhang Li Ping, Yu Yang y Jin Long. Según el documento judicial, los operadores basados en China dirigían a Peña y a Tey Michael Nolte, quien reclutaba, gestionaba y capacitaba a otros estadounidenses para permitir el uso de sus identidades a cambio de beneficios económicos.
La maniobra consistía en recibir y alojar en domicilios particulares de Estados Unidos los equipos pertenecientes a las empresas víctimas, simulando que los trabajadores norcoreanos eran empleados legítimos operando desde suelo estadounidense. El DOJ informó que el fraude afectó a más de 70 empresas norteamericanas, comprometió las identidades de 25 ciudadanos estadounidenses, provocó el envío de información falsa a agencias gubernamentales y generó al menos 3 millones de dólares en ingresos para los trabajadores en el extranjero.
El gobierno estadounidense ha advertido durante años sobre la infiltración subrepticia de ciudadanos norcoreanos en empresas de Estados Unidos para recaudar fondos destinados a su gobierno, acceder a redes corporativas y sustraer datos. Por el momento, ni los abogados de los detenidos ni Nolte han emitido comentarios sobre las acusaciones.
(Con información de Reuters)