Las Fuerzas Armadas de Malí anunciaron este viernes la neutralización de aproximadamente 30 presuntos combatientes islamistas y separatistas durante una intensa operación militar en la región occidental del país africano. El despliegue táctico responde a la contraofensiva que el Gobierno militar mantiene activa desde el pasado 25 de abril, fecha en la que la rama de Al Qaeda en el Sahel y las milicias tuareg del Frente para la Liberación del Azawad (FLA) coordinaron un asalto simultáneo en varios puntos del territorio.
A través de un comunicado oficial, el Estado Mayor del Ejército de Malí detalló que las unidades de infantería y apoyo aéreo mantuvieron breves enfrentamientos en el terreno, logrando desarticular los puestos de avanzada de los insurgentes. Durante la incursión, el destacamento maliense consiguió confiscar un total de 15 motocicletas, además de neutralizar y destruir decenas de artefactos explosivos de fabricación artesanal que habían sido sembrados en las vías de comunicación.
"El Estado Mayor del Ejército felicita calurosamente a las Fuerzas Armadas por su profesionalidad, su valentía y su compromiso sin fisuras al servicio de la defensa nacional", dicta el manifiesto oficial.
A subes, el comunicado también advierte que las organizaciones armadas terroristas serán perseguidas y combatidas sin tregua hasta sus últimas trincheras en la totalidad del territorio nacional. A pesar de los éxitos tácticos informados por las autoridades de Bamako, la realidad sobre el terreno continúa caracterizada por una profunda incertidumbre y constantes combates esporádicos.
La tensión en la región se elevó significativamente a principios del mes de mayo, cuando la cúpula regional de Al Qaeda emitió un comunicado público haciendo un llamamiento a consolidar un "frente unido" que agrupe a diversas facciones armadas con el propósito explícito de derrocar por la vía de las armas a la junta militar gobernante.
Este desafío abierto a las instituciones estatales se contrapone con la postura oficial del presidente de transición, el coronel Assimi Goita, quien pocos días antes de la proclama insurgente había comparecido ante la nación para asegurar que la situación interna y los perímetros de seguridad nacional se encontraban "completamente bajo el control del Estado". El choque de narrativas evidencia la compleja guerra informativa y de desgaste que libran el Gobierno central y las guerrillas del norte y oeste de Malí.
(Con información de Europa Press y La Gaceta de la Iberosfera)