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El Estado Islámico asesina a 17 personas en una nueva ola de ataques contra comunidades cristianas en el Congo

El grupo yihadista reivindicó a través de su semanario An Naba las ejecuciones de civiles e integrantes de las fuerzas aliadas en la región de Ituri. Las milicias radicales irrumpieron en las aldeas e incendiaron un centenar de viviendas en su campaña de persecución religiosa

El Estado Islámico asesina a 17 personas en una nueva ola de ataques contra comunidades cristianas en el Congo
Archivo, Estado Islámico.

Los terroristas del Estado Islámico mantienen una ofensiva contra las comunidades cristianas en las provincias de Ituri, Beni y Alto Uele. Las milicias yihadistas han intensificado sus incursiones armadas con el objetivo declarado de erradicar la presencia cristiana en la región, dejando un rastro de destrucción y muerte a su paso. A través de su semanario propagandístico oficial An Naba, el grupo yihadista reivindicó una serie de ataques perpetrados durante los últimos días, las cuales se cobraron la vida de al menos 17 personas. 

Los reportes confirman que las operaciones de los denominados “soldados del Califato” no solo incluyeron ejecuciones directas de campesinos y feligreses, sino también la destrucción intencional de la infraestructura comunitaria mediante el incendio de cerca de un centenar de viviendas familiares y el asalto a un cuartel de las fuerzas aliadas locales. La organización terrorista aseguró, asimismo, haber infligido bajas significativas a las tropas del ejército regular congoleño que intentaban repeler los ataques.

Imágenes publicadas por la misma ADF.

La ejecución de las masacres corre a cargo de las Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF), una facción islamista radical de origen ugandés que juró lealtad al Estado Islámico y que opera como el brazo armado de la denominada Provincia de África Central de la organización global (ISCAP). Los analistas militares en la región advierten que las ADF han convertido la desestabilización en una ventaja táctica. Al sembrar el terror en los distritos rurales, impiden el establecimiento de corredores seguros, restringen la movilidad de los suministros de ayuda humanitaria y aíslan por completo a las aldeas que necesitan asistencia urgente.

Esta nueva arremetida forma parte de una campaña de persecución religiosa sostenida y dirigida de forma explícita contra los cristianos locales. Durante los últimos años, las iglesias, los templos y los funerales religiosos se han convertido en los objetivos predilectos de la propaganda y los explosivos de las ADF. La memoria de la provincia de Ituri aún carga con el peso del trágico asalto perpetrado en julio de 2025, cuando un comando terrorista irrumpió en plena celebración litúrgica y asesinó a 43 fieles en el interior de su templo.

A pesar del esfuerzo de las autoridades por intentar recuperar el control del orden público, las condiciones de seguridad pública neutralizan cualquier avance sustancial. La práctica ausencia de las instituciones del Estado congoleño en las zonas más remotas deja la frontera desprotegida y el bienestar de los habitantes a merced de las guerrillas islamistas. La violencia continúa forzando desplazamientos masivos en un territorio ya marcado por la pobreza extrema.


(Con información de La Gaceta de la Iberosfera)

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