El gobierno federal de los Estados Unidos ha iniciado una ofensiva legal para bloquear la inédita subasta de más de 100 artefactos históricos rescatados del naufragio del Titanic, desatando un complejo litigio judicial que amenaza con fracturar los acuerdos de conservación vigentes. Según revelan documentos desclasificados esta semana en los tribunales federales, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) sostiene de manera categórica que la compañía RMS Titanic Inc. está incurriendo en un flagrante incumplimiento de los convenios internacionales.
La firma con sede en Georgia, que ostenta los derechos exclusivos de salvamento del célebre transatlántico, pretende comercializar por primera vez estas piezas en el mercado secundario y organizar una gira de exhibición por cuatro metrópolis globales, rompiendo el compromiso asumido en la década de 1990 de mantener la colección unificada de manera permanente.

La disputa legal echa por tierra las pretensiones corporativas de la firma privada y expone un nudo jurídico de dimensiones transatlánticas que involucra directamente a la jurisprudencia de Francia. La corporación norteamericana contraargumenta que el tribunal de Norfolk, Virginia, carece de jurisdicción sobre los primeros objetos extraídos del fondo marino, debido a que aquellas expediciones iniciales de 1987 se ejecutaron en colaboración con el instituto oceanográfico galo IFREMER, el cual validó la propiedad original en territorio europeo.
Sin embargo, los representantes legales del Estado estadounidense rechazan de plano esta división técnica, fundamentando ante el juez de la causa que las 5.000 piezas recuperadas a lo largo de casi cuatro décadas constituyen un patrimonio histórico único, indivisible y protegido por normativas internacionales que prohíben taxativamente la enajenación o dispersión de los restos arqueológicos.
Entre las invaluables antigüedades que la empresa de salvamento pretende colocar bajo el martillo del mejor postor se destacan piezas de alta joyería y ornamentos de lujo que sobrevivieron al hundimiento en el Atlántico Norte. Los inventarios judiciales detallan la existencia de un querubín de bronce que decoraba las escalinatas de primera clase, un ostentoso collar de pepitas de oro macizo y un colgante tallado en forma de corazón, además de cientos de monedas, cubertería de plata y secciones del casco de acero del navío.

La defensa de RMS Titanic Inc. alega en sus escritos que la subasta planificada no infringe ninguna restricción legal ni requiere de la autorización de los magistrados; una postura que ha encendido las alarmas de los organismos del interés público ante el riesgo de privatización de la memoria histórica del desastre de 1912.
La ofensiva estatal cuenta con el respaldo explícito de la comunidad científica y de expertos en derecho internacional, quienes advierten sobre el peligro latente de que estos objetos terminen en mansiones privadas de magnates globales. El profesor Richard Daynard, especialista en defensa del interés público de la Northeastern University School of Law, denunció que permitir la venta individual desvirtúa el propósito de preservación de los restos y fomenta que los bienes arqueológicos sean "adquiridos por multimillonarios para exhibir su riqueza y poder".
El mercado de bienes vinculados al Titanic atraviesa un período de auge financiero sin precedentes, registrando cotizaciones millonarias que exacerban la codicia de los cazadores de tesoros. La legislación internacional vigente estipula una clara delimitación comercial: únicamente se permite la venta libre de aquellos objetos que fueron rescatados del agua por los barcos de salvamento en 1912 o conservados por los propios sobrevivientes, mas no los extraídos directamente del pecio hundido.
Como reflejo de esta fiebre coleccionista, en abril de la presente temporada un chaleco salvavidas original alcanzó la suma de USD 906.000, mientras que el año pasado un reloj de bolsillo de oro de 18 quilates perteneciente al magnate Isidor Straus —copropietario de los almacenes Macy’s— marcó un récord absoluto al ser subastado por más de USD 2 millones.
El tribunal federal deberá dirimir en las próximas semanas si aplica una medida cautelar de urgencia que congele de forma definitiva los planes de la subastadora hasta que se resuelva el fondo de la controversia diplomática. El hundimiento del coloso de la White Star Line, que costó la vida de más de 1.500 personas durante su viaje inaugural hacia Nueva York, continúa siendo un asunto de máxima sensibilidad política y legal para el gobierno de los Estados Unidos.
(Con información de Infobae y Associated Press)