El actual secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, se encuentra en el ojo del huracán tras revelarse que su hijo, Marcelo Patrick Ebrard Ramos, utilizó la Embajada de México en Londres como su residencia personal durante seis meses. El joven habitó la mansión diplomática de Belgrave Square entre 2021 y 2022, periodo en el que su padre fungía como titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y era el máximo responsable de velar por el uso correcto de los recursos del Estado en el extranjero.
🇲🇽‼️| Marcelo Ebrard, actual secretario de economía de México, está involucrado en un vergonzoso escándalo al revelar que su hijo, Marcelo Patrick Ebrard, estuvo viviendo seis meses en le Embajada de México en Londres entre 2021 y 2022 cuando él era canciller. Según informa El… pic.twitter.com/qkHx3RgMbr
— UHN Plus (@UHN_Plus) April 17, 2026
La estancia de Ebrard Ramos no fue la de un visitante común, sino la de un residente con privilegios de casta. Durante el semestre que permaneció en la capital británica, el estudiante ocupó una habitación de lujo con chimenea y contó con el servicio exclusivo de cuatro empleados públicos: un mayordomo, una cocinera y dos personas de limpieza. Este desvío de personal pagado por los contribuyentes para atender las necesidades privadas de un familiar del entonces canciller representa una violación directa a los principios de austeridad.

“No veo en ello ningún abuso de mi parte, no usamos ningún recurso indebidamente”, afirmó Marcelo Ebrard este viernes, minimizando el uso de bienes públicos para fines particulares.
El acuerdo para este hospedaje irregular se pactó de forma personal entre el hoy secretario de Economía y la entonces embajadora en Reino Unido, Josefa González-Blanco. Según investigaciones periodísticas, no existió ningún oficio legal ni justificación oficial para que el joven se instalara en la sede diplomática. Bajo el argumento de una "preocupación de padre" debido a la pandemia, Ebrard permitió que su hijo disfrutara de una infraestructura reservada estrictamente para diplomáticos y misiones de Estado.
El Código de Ética de la SRE, que el propio Ebrard promovió durante su gestión como canciller, prohíbe taxativamente aprovechar el cargo para beneficiar a terceros o utilizar bienes inmuebles para fines distintos a los institucionales. La estancia de seis meses de su hijo en la residencia oficial constituye un aprovechamiento indebido de la posición jerárquica de su padre, desmintiendo la retórica gubernamental que asegura haber terminado con los privilegios de la alta burocracia.
Marcelo Ebrard calificó de "mezquindad" la revelación de estos hechos, mientras que los testimonios del personal de la embajada confirman que el joven fue el invitado que más tiempo permaneció en la sede. Mientras los mexicanos enfrentaban crisis económicas y sanitarias, el hijo del funcionario vivía a cuerpo de rey en una de las zonas más exclusivas del mundo.
La Secretaría de Relaciones Exteriores ha guardado silencio sobre quién autorizó legalmente el alojamiento de un civil sin funciones oficiales en una sede soberana. Esta falta de transparencia refuerza la percepción de impunidad que rodea a los altos mandos del actual gabinete. La "transformación" del servicio exterior queda cuestionada ante la evidencia de que las embajadas siguen funcionando como hoteles de lujo para las familias de los políticos en el poder, lejos de la vigilancia ciudadana.