La excarcelación de Díaz Rodríguez, revelada por la ONG Prisoners Defenders, expone la crueldad de un sistema penitenciario que utiliza la salud como arma de represión política. A pesar de padecer cáncer de garganta y tiroides, el opositor fue privado de tratamiento oncológico adecuado y de una dieta mínimamente digna durante su estancia en el penal de Artemisa. Para el activismo internacional este caso es una política de Estado diseñada para aniquilar físicamente a quienes se atreven a gritar "abajo la tiranía", lema que el propio Alexander lleva tatuado en la piel.
Durante los 1.825 días que pasó tras las rejas, Alexander sufrió un cuadro clínico devastador que incluyó anemia, hepatitis B y episodios recurrentes de diarrea, agravados por la falta de medicamentos básicos. Javier Larrondo, presidente de Prisoners Defenders, comparó el estado del liberado con los supervivientes de Auschwitz, denunciando que el régimen cubano comete crímenes de lesa humanidad de forma masiva e intensa. La negativa reiterada de las autoridades a concederle una licencia extrapenal, justificada únicamente por su condición de "contrarrevolucionario", demuestra que en la isla la justicia está supeditada al odio ideológico.
“Es un ser humano auténticamente en los huesos, destruido completamente. Hemos luchado durante años por su vida”, relató Javier Larrondo tras contactar con el ex preso.

La madre del disidente también ha denunciado episodios de golpizas y la privación de los alimentos que ella misma intentaba suministrarle, una práctica común en las cárceles cubanas para quebrar la voluntad de los familiares. Mientras la evidencia gráfica del deterioro de Alexander conmociona a la comunidad internacional, el dictador Miguel Díaz-Canel insiste en negar la existencia de presos políticos, calificando a manifestantes pacíficos como simples "vándalos".
Díaz Rodríguez es firmante del Proyecto Emilia, una iniciativa que busca la libertad de Cuba a través de la resistencia civil. Su detención tras las protestas del 11 de julio (11J) fue parte de la ola represiva que encarceló a cientos de ciudadanos que exigían cambios democráticos básicos.