El juez federal Alvin K. Hellerstein aceptó este miércoles aplazar la tercera audiencia judicial contra Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. La comparecencia, que estaba programada originalmente para el próximo 30 de junio en la Corte del Distrito Sur de Nueva York, fue reprogramada de manera oficial para el miércoles 22 de julio a las 12:00 p.m. (hora del Este), tras una solicitud formal de la Fiscalía General que contó con el aval unánime de los abogados defensores.
El motivo central que forzó la suspensión de la jornada judicial es la celebración del Mundial de Fútbol 2026, cuya sede compartida en la región metropolitana de Nueva York y Nueva Jersey albergará ocho partidos de alta convocatoria en el MetLife Stadium, incluyendo la gran final del torneo pautada para el 19 de julio. El fiscal federal Jay Clayton argumentó en su petición escrita que el colosal despliegue de seguridad pública y las restricciones de tránsito en la periferia neoyorquina harían inviable la provisión de un transporte blindado seguro y libre de contratiempos logísticos para movilizar a la pareja desde el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, penal federal donde permanecen recluidos.

Dado que la fecha original del 30 de junio coincidía con el desarrollo de una de las rondas eliminatorias de la Copa del Mundo en el citado estadio, las agencias de seguridad e inteligencia norteamericanas determinaron la necesidad de reprogramar el traslado para evitar cualquier brecha de vulnerabilidad. Como parte del acuerdo legal, el juez Hellerstein decretó que el período comprendido entre el 30 de junio y el 22 de julio quede formalmente excluido del cómputo legal establecido por la Ley de Juicio Rápido de los Estados Unidos (Speedy Trial Act), una medida técnica que impide a los defensores alegar violaciones a los plazos procesales constitucionales.
Más allá de la evidente parálisis logística generada por el Mundial, el aplazamiento concederá una ventana de tiempo crucial para el intercambio de información entre las partes. La Fiscalía estadounidense utilizará estas semanas adicionales para continuar consignando y desclasificando material probatorio de alta confidencialidad a los representantes de los acusados, quienes a su vez requieren un margen de maniobra técnica para auditar las pruebas y fundamentar las mociones previas al juicio que presentarán ante el tribunal a fin de intentar desestimar los cargos.
El caso penal contra el ex dictador venezolano y su cónyuge se inició formalmente el pasado 3 de enero, cuando ambos fueron extraídos en Caracas durante una incursión militar ordenada por el presidente Donald Trump y extraditados de inmediato a Nueva York para responder por graves cargos de narcoterrorismo, conspiración para la importación de cocaína y tenencia de armas de guerra. Mientras los procesados insisten en declararse inocentes, la Fiscalía federal mantiene abiertas de forma paralela otras líneas de investigación por lavado de dinero en Miami, un entramado criminal donde la figura de Alex Saab (deportado a EE. UU. desde Venezuela el pasado 16 de mayo) se perfila como el testigo estrella de la acusación.
(Con información de CiberCuba y RTVE)