Rafael Grossi advirtió que la agencia perdió el acceso a 440 kilos de uranio enriquecido tras los enfrentamientos en la región, por lo que el director del organismo enfatizó la necesidad de restaurar la transparencia contemplada en el Tratado de No Proliferación. Los protocolos de seguridad internacional se encuentran suspendidos en las instalaciones del régimen.

Hasta el inicio de las hostilidades, los equipos internacionales mantenían registros del material almacenado en forma gaseosa, el cual se encuentra en túneles de difícil acceso en la ciudad de Isfahán. Esta ubicación dificulta su recuperación por medios militares, mientras que las inspecciones regulares se detuvieron debido a la escalada de la guerra.
«No sabemos ahora, y por eso necesitamos volver. Si se pierde el conocimiento sobre su paradero, podría terminar en un programa no pacífico».
Irán mantiene la obligación legal de rendir cuentas sobre su material nuclear ante el organismo internacional, ya que el funcionario señaló que el régimen cuenta con los elementos técnicos para desarrollar un arma de destrucción masiva. La falta de verificación física sobre los sellos de seguridad persiste desde junio de 2025 en las plantas.
El director del OIEA afirmó que las operaciones militares no eliminan el conocimiento tecnológico acumulado por el estado terrorista, pues Irán desarrolló centrifugadoras de alto rendimiento que podrían operar en talleres fuera del alcance de ataques directos. El organismo sostiene que el control verificable es el único método para monitorear estas capacidades.
«No creo que un país con la dimensión y madurez económica de Irán pueda ser impedido de seguir adelante militarmente. El conocimiento no se puede eliminar».
El contexto regional actual incrementó el interés de diversos países en obtener capacidades atómicas ante la inestabilidad, por lo que Grossi manifestó que el aumento de potencias nucleares altera el equilibrio de poder. El debate sobre el armamento nuclear se ha extendido a naciones de Europa y Asia en los últimos meses.
La seguridad de instalaciones civiles, como la planta de Bushehr, es un punto de monitoreo para evitar accidentes nucleares, de modo que los inspectores mantienen rotaciones en sitios comprometidos para vigilar el impacto de los bombardeos en la región. El despliegue preventivo busca sostener la integridad de los reactores en medio de los combates.
Grossi recibió amenazas de responsables del régimen de los ayatolás, quienes lo acusan de colaborar con servicios de inteligencia extranjeros, lo cual obligó a reforzar la seguridad personal del diplomático durante sus misiones internacionales. El OIEA continúa exigiendo la cooperación plena de las autoridades de Teherán.
El OIEA presentará un informe detallado en la próxima conferencia de revisión del Tratado de No Proliferación en Nueva York, documento que analizará los riesgos de desvío del material iraní hacia objetivos militares. La comunidad internacional permanece a la espera de una respuesta formal que permita el reingreso de los supervisores técnicos.
La agencia busca restablecer los protocolos de transparencia para asegurar que el uranio permanezca bajo custodia internacional, siendo el seguimiento de las actividades en los túneles de Isfahán la prioridad inmediata. El estancamiento diplomático mantiene en suspenso la verificación del inventario atómico del país.